Con la publicación de El pozo en 1939, Juan Carlos Onetti imprimía las primeras huellas de una trayectoria extraordinaria al tiempo que la literatura hispanoamericana abría sus puertas a una voz irrepetible. Este primer volumen de novelas breves abarca un período de veintidós años a lo largo de los cuales el autor uruguayo consolidó e hizo inconfundible un estilo perpetrado en obras como las que aquí se reúnen: Los adioses (1954), Para una tumba sin nombre (1959), La cara de la desgracia (1960) y Jacob y el otro (1961), además de su ya mentado debut narrativo. Sus páginas son el fruto amargo de la turbia pero hiriente mirada de unos ojos enfrentados al rostro mismo de la existencia y la condición humana.
Todos los fuegos del fuego (1966) ofrece ocho muestras rotundas de la plenitud creadora que alcanzan los cuentos de Cortázar. Desde la exasperada metáfora de las relaciones humanas que es «La autopista del sur» hasta la maestría de «El otro cielo», Cortázar vuelve a abrir nuevos caminos con relatos que son referencia obligada para sus lectores y para los amantes del cuento en general. Una fiesta de inteligencia, de pasión y genio.
Don José es el único nombre que aparece en las páginas de este libro. Es un hombre solo, un simple escribiente, que tiene una afición secreta: recortar y coleccionar noticias sobre personas famosas, desde un obispo hasta una actriz, completando sus fichas con documentos del Registro Civil, donde trabaja. Cuando, por azar, entre las dichas de los famosos se traspapela el registro de una mujer anónima, Don José se obsesiona y comienza a buscar a la «mujer desconocida». Todo los nombres es, a todas luces, una novela psicológica, en la que el autor traza un perfecto retrato del funcionario y, a la vez, una crítica irónica a la burocracia.
En el Tokio de los años sesenta, donde cohabita la sociedad moderna con las viejas tradiciones y la mujer goza de más libertad, pero en el ambiente siguen flotando los viejos prejuicios, Taeko Asano es una mujer independiente, divorciada, con un buen nivel de vida. Cansada de jóvenes inmaduros y de nuevos ricos banales, seduce a Senkitchi, un camarero de una discoteca gay de escandalosa reputación. Senkitchi es joven y atractivo, de mirada angelical, pero también de ambiciones perversas, y la aventura arrastrará a Taeko más allá de lo que espera. En "La escuela de la carne" Mishima enfrenta el mundo refinado de sutiles códigos sociales con el de la vida cotidiana, incluidos los bajos fondos, de un Japón que huye del corsé de sus tradiciones.
Hombres sin mujeres: Haruki Murakami ofrece a los lectores siete relatos en torno a la soledad que precede o sigue a la relación amorosa: hombres que han perdido a una mujer, o cuya relación ha estado marcada por el desencuentro, asisten inermes al regreso de los fantasmas del pasado, son incapaces de establecer una comunicación plena con la pareja, o ven extrañamente interrumpida su historia de amor. Otros experimentan atormentados amores no correspondidos o, incluso, como en el relato protagonizado por una metamorfosis kafkiana, desconocen todavía los mecanismos del afecto y del sexo. Sin embargo, las verdaderas protagonitas de estos relatos son ellas, las mujeres, que, misteriosas, irrumpen en la vida de los hombres para luego desaparecer.
La prosa de Pablo Neruda recogida en este volumen revela aspectos desconocidos de la rica y compleja personalidad del poeta. Estos textos describen el Extremo Oriente de sus años juveniles, hablan de personajes y sucesos chilenos y de las más inesperadas latitudes, describen el paisaje marino de Isla Negra, narran misteriosas ceremonias celebradas por extravagantes amigos en alguna casona perdida en un barrio de Santiago de Chile o describen dos casos de chilenos ejemplares, los de Mariano Latorre y Pedro Prado, la eterna lucha entre América y Europa, entre naturaleza y cultura, realidad criolla e invención cosmopolita.