Escrito por el autor estadounidense F. Scott Fitzgerald y publicado por primera vez en la revista Collier’s el 27 de mayo de 1922, fue publicado dentro del libro Tales of the Jazz Age. Fitzgerald se inspiró en un comentario de Mark Twain. Benjamin Button nace con una extraña enfermedad, que provocaba que naciera con 80 años y fuera rejuveneciendo con el paso de los años. Una afección que existe en la realidad bajo el nombre de progeria o síndrome de Hutchinson-Gilford.
Como tantos irlandeses, Mary Mallon había llegado al Nuevo Mundo huyendo de la hambruna que asolaba su país natal. En una Nueva York dispuesta a convertirse en la mayor metrópolis mundial, trabajó noche y día en espacios insalubres, labrándose una merecida fama de cocinera hábil y eficaz que la llevó a servir a algunas de las familias más pudientes de la ciudad. ¿Cómo, entonces, acabó siendo considerada «la mujer más peligrosa de Estados Unidos» y desterrada a un islote apartado de la Gran Manzana?
Los poemas de este libro son compactos, con una alta densidad en su contenido, en la tradición inaugurada por Baudelaire del poema en prosa. Cada texto crea un mundo en sí mismo, repleto de alusiones personales y descripciones de época. Cada poema es un microcosmos que a su vez conforma un universo, un macrocosmos ordenado y bello; igual que la figura del dandi, un dandi muy original en donde cada cosa tiene su lugar, su sentido. «Yo estoy siempre entre la ternura y la rebelión, entre la ternura y la rabia –dice el autor–. El hecho de haber tenido una infancia robada hace que en toda nuestra vida adulta uno trate de sellar, de cauterizar el trauma. La poesía me permitió cicatrizar».
La protagonista de El dedo en la boca se llama Lung L. y no tiene más de veinte años; ha pasado un tiempo en una clínica, le gusta ir en tren y dar paseos en plena naturaleza; parece a la vez cruel y vulnerable; en ocasiones, mientras se chupa el pulgar, una costumbre que no abandona, con la otra mano atrapa en el aire vestigios de la memoria, recuerdos donde se entrecruzan su primo Felix, su padre, una enfermera y personajes cuya presencia puede evocar como en un sueño. A su vez, el joven que protagoniza Las estatuas de agua, llamado Beeklam, se rodea de un criado, de soledad y de estatuas en su sótano de Ámsterdam, pero quizá un día salga a la luz y encuentre su doble en Katrin, una niña que no tiene prisa por llegar a ninguna parte, como si supiera que su vida discurre, en realidad, en otro lugar.
1969. Albert Speer, el arquitecto favorito y ministro de Armamentos de Hitler, publica sus Memorias. Al revisar su pasado, desde sus escenografías para los congresos nazis hasta la caída del Reich, pone el punto final a su metamorfosis definitiva, la misma que le permitió salvar la cabeza en los juicios de Núremberg y que ahora va a convertirlo en la estrella de la culpabilidad alemana. Tras afirmar que nunca supo nada de la Solución Final, se declara «responsable, pero no culpable». Aunque los historiadores consigan demostrar que ha mentido, es su versión de sí mismo la que se impondrá en adelante.
¿Cómo escribir acerca de un hombre que ha logrado que la ficción resulte más atractiva que la verdad?
En tiempos de las fake news y la guerra de relatos, he aquí una novela sobre una de las mayores mentiras de la Historia. Rastreando las escenas de la vida de Speer, cuestionando su verosimilitud, iluminando ciertos aspectos oscuros, yendo más allá de donde él se detiene y convocando a algunos personajes claves de la posguerra (en particular, la historiadora Gitta Sereny), el autor nos ofrece una imagen vertiginosa del hombre a quien uno de sus colaboradores llegó definir así: «¿Sabe lo que es usted? Usted es el desdichado amor del Führer».
Una mañana de 1899, Martin Pearce, un escritor, viajero y orientalista inglés, exhausto después de escapar de una banda de ladrones, llega a una pequeña ciudad costera de África Oriental. Allí, en esa población en ruinas al borde de la vida civilizada, se enamora de Rehana, y comienza una apasionada historia de amor que unirá dos culturas y que reverberará a lo largo de tres generaciones y a través de los continentes, desde el África colonial hasta el Londres de los años sesenta.
Una novela sobre las consecuencias del pasado, el poder combativo del amor y la fuerza salvadora de la literatura.