¿De que hablan las narraciones de Kafka? Despues de haber recibido respuestas innumerables, la pregunta sigue suscitando un sentimiento de aguda incertidumbre. ¿Son sueños? ¿Son alegorías? ¿Son símbolos? ¿Son cosas que suceden día a día? Las mºltiples soluciones que se han ofrecido no consiguen eliminar la sospecha de que el misterio permanece intacto. Este libro no se propone disipar ese misterio sino dejar que surja "iluminado por su propia luz", como escribió una vez Karl Kraus. Por eso intenta mezclarse en el discurrir, en el tortuoso movimiento, en la fisiología de sus historias, encontrando por el camino las cuestiones más elementales. Como, por ejemplo: ¿quien es K.?
Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. La razón, si es que la hay, son las malas relaciones con su padre, un escultor famoso convencido de que su hijo habrá de repetir el aciago sino del Edipo de la tragedia clásica, y la sensación de vacío producida por la ausencia de su madre y su hermana, a quienes apenas recuerda porque también se marcharon de casa cuando era muy pequeño. El azar, o el destino, le llevarán al sur del país, a Takamatsu, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a una misteriosa mujer mayor, tan mayor que podría ser su madre, llamada Saeki.
Si sobre la vida de Kafka se cierne la tragedia –en el sentido clásico–, sobre la de Satoru Nakata ya se ha abatido –en el sentido real–: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un extraño accidente que lo marcaría de por vida.
Como en el mejor Murakami, pasado y presente, sueño y vigilia, se funden y solapan creando una atmósfera en la que resulta difícil discernir deseo y pesadilla.
Kafka en la orilla: Kafka Tamura se va de casa el día en que cumple quince años. Le llevan a ello las malas relaciones con su padre -un famoso escultor convencido de que su hijo repetirá el aciago sino de Edipo- y el vacío producido por la ausencia de su madre; se dirigirá al sur del país, donde encontrará refugio en una peculiar biblioteca y conocerá a la misteriosa señora Saeki. Sus pasos se cruzan con los de otro personaje, Satoru Nakata, sobre quien se ha abatido la tragedia: de niño, durante la segunda guerra mundial, sufrió un accidente del que salió con secuelas y dificultades para comunicarse... salvo con los gatos.
Haruki Murakami (Kioto, 1949) es el escritor japonés que goza en la actualidad de mayor prestigio en el mundo entero. Ha merecido premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Frank O'Connory el Franz Kafka. Tusquets Editores ha publicado su volumen de relatos titulado Sauce ciego, mujer dormida, y sus novelas Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; Sputnik, mi amor; Al sur de la frontera, al oeste del Sol y Tokio blues. Norwegian Wood, además de Kafka en la orilla, una espléndida novela de madurez, proclamada mejor libro del año por el New York Times.
«Cuentan que Kairós, el dios del instante feliz, tenía un rizo en la frente y solo así podía uno sujetarlo. Ahora bien, en cuanto alzaba el vuelo con sus pies alados, mostraba la parte posterior del cráneo, pelada, reluciente y sin nada en ella a lo que las manos pudieran agarrarse. ¿Hubo un instante más feliz que aquel en que, siendo una chica de diecinueve años, conoció a Hans?»
Berlín Este, 1986. Un día de noviembre Katharina, de diecinueve años, conoce en un autobús a Hans, un escritor ya entrado en la cincuentena, casado y con un hijo adolescente. Inician una relación amorosa compleja y no necesariamente idílica. Mientras tanto, el bloque comunista empieza a tambalearse, y la RDA acabará colapsando, con la icónica imagen de la caída del Muro.
Se abre un tiempo de esperanzas, pero también de incertidumbres. Un tiempo de zozobra y desconcierto, que cada uno de los personajes vivirá de forma muy distinta por la diferencia de edad que los separa.
Huyendo de arquetipos y clichés, Jenny Erpenbeck construye una historia de amor llena de altibajos y no exenta de manipulaciones y toxicidad. Y al mismo tiempo traza una crónica repleta de aristas y matices sobre un momento crucial de paso, en el que una sociedad represiva pero también protectora se convierte en otra libre pero también agresivamente competitiva.
La joven en cuya cabeza pululan estas palabras vive en un suburbio de París, tiene una hija de diez años y un marido que ha trazado para ellas un plan lleno de fronteras. La joven en cuya cabeza pululan estas palabras ha visto un vestido rojo en un escaparate, ha intentado comprarlo pero no puede. Piensa en que quizás, algún día, su hija pueda ponérselo en su nombre. Desea que, algún día, su hija se lo ponga en su nombre.
La joven madre que desea el vestido rojo no sabe leer. Sin embargo, acaba de llevar a casa un libro que ha encontrado en el descansillo de su piso. Podría ser del vecino, pero lleva varios días ahí y no lo ha recogido. Ella no sabe leer, pero su hija sí. Ese libro no puede estar ahí por casualidad. ¿Quién es ese Kant que habla de atreverse, de conocerse, de la necesidad de ilustrarse, de saber, para ser un individuo completo, una persona? La joven madre no es una joven madre cualquiera. Es francesa, pero no es blanca ni católica. La joven madre de esta novela es un fantasma que se esconde tras un burka.
Coincidiendo con el inicio de la ofensiva alemana contra Rusia, Curzio Malaparte empezó a escribir Kaputt, obra con la que pretendía recoger el testimonio de su experiencia como corresponsal de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Malaparte recorre la Europa ocupada por los nazis como si fuera un espía: presencia la triste impotencia del príncipe Eugenio de Suecia, se ve obligado a sobrellevar la arrogancia de los líderes nazis delegados en Varsovia y es testigo de la crudeza de los parajes de la fría Carelia o de la noble ciudad de Lasi, desolados por la barbarie y el hambre que convirtieron Europa en un montón de chatarra.
Con Kaputt —palabra germánica que evoca lo roto, lo hecho añicos, y que deviene un fiel calificativo de lo que quedó de un continente devastado por un lustro de destrucción— Malaparte teje una sobrecogedora obra literaria sobre la realidad, a un tiempo salvaje y grotesca, de la guerra en el frente.