Hay amores que hieren, patean y traicionan.
El capitán Bratt Lewis está de nuevo en el comando, con una nueva vida planeada y queriendo retomar el tiempo perdido. Pero las personas que dejó no son las mismas: Rachel James falló, el coronel ha jugado sucio y una nueva ficha ha entrado en el tablero.
Antoni Mascherano quien no es solo un bioquímico, sino también el líder de la mafia, ha puesto los ojos en la teniente James y su objetivo es tomarla como suya. El panorama se complica en esta segunda entrega donde los rencores empiezan a surgir, las relaciones, a agrietarse y los miedos, a avivarse.
Bien dicen que las verdades siempre salen a la luz, y el saber que tan cierto es se comprobará en esta nueva parte donde las pasiones no pueden ocultarse ni los sentimientos disimularse.
Es 2008, y un colapso inesperado sacude las calles de Harlem: un edificio de cinco plantas se derrumba, dejando una nube blanca de escombros que lo cubre todo. Mientras los servicios de emergencia y los periodistas irrumpen en escena, el vecindario se sumerge en el caos. Aparecen seis cuerpos sin vida, y hay desaparecidos. Mary Roe, veterana agente del cuerpo de policía desgastada por su trabajo, se obsesiona por hallar a uno de ellos. Felix Pearl, joven fotógrafo recién llegado a la ciudad, capta el horror del derrumbe y la vida del barrio. Royal Davis, propietario de una funeraria al borde de la quiebra, husmea entre los restos de la tragedia en busca de «clientes» que le ayuden a sacar su negocio adelante. Y Anthony Carter, tras un par de días sepultado bajo toneladas de ladrillo, emerge milagrosamente de entre las ruinas para convertirse en un hombre nuevo con una misión y un poderoso mensaje.
GREG RUCKA NOS AVANZA UN FUTURO DE DESIGUALDAD ECONÓMICA EXTREMA
EL MUNDO ya no está dividido por la política o la geografía, sino por las finanzas. El dinero es poder, y ese poder se encuentra en las manos de unas pocas FAMILIAS. Aquellos pocos que proveen servicios para una Familia gobernante tendrán sustento, ELEVADOS al rango de Siervo, con una vida cómoda garantizada para ellos y sus seres quedridos. Los demás son SOBRANTES. En cada Familia hay una persona a la que se le otorga lo mejor que la tecnología y el entrenamiento pueden ofrecer. Esta persona es el escudo y la espada de la Familia, su protector, su Lazarus. El Lazarus de la Familia Carlyle se llama Forever. Aquí empieza su historia.
Toño Azpilcueta pasa sus días entre su trabajo en un colegio, su familia y su gran pasión, la música criolla, sobre la que lleva investigando desde su juventud. Un día, una llamada le cambia la vida. Una invitación para ir a escuchar a un guitarrista desconocido, Lalo Molfino, personaje del que nadie sabe demasiado pero de gran talento, parece confirmar todas sus intuiciones: el amor profundo que siente por los valses, marineras, polkas y huainos peruanos tiene una razón más allá del placer de escucharlos (o bailarlos).
Toño Azpilcueta pasa sus días entre su trabajo en un colegio, su familia y su gran pasión, la música criolla, sobre la que lleva investigando desde su juventud. Un día, una llamada le cambia la vida. Una invitación para ir a escuchar a un guitarrista desconocido, Lalo Molfino, personaje del que nadie sabe demasiado pero de gran talento, parece confirmar todas sus intuiciones: el amor profundo que siente por los valses, marineras, polkas y huainos peruanos tiene una razón más allá del placer de escucharlos (o bailarlos).
Tal vez lo que ocurra es que la música criolla sea, en realidad, no sólo una seña de identidad de todo un país y expresión de esa actitud tan peruana de la huachafería («la mayor contribución de Perú a la cultural universal», según Toño Azpilcueta), sino algo mucho más importante: un elemento capaz de provocar una revolución social, de derribar prejuicios y barreras raciales para unir al país entero en un abrazo fraterno y mestizo. En un país fracturado y asolado por la violencia de Sendero Luminoso, la música podría ser aquello que recuerde a todos los que conforman la sociedad que, por encima de cualquier otra cosa, son hermanos y compatriotas. Y en esto, es posible que el virtuosismo de la guitarra de Lalo Molfino tenga mucho que ver.
Elizabeth Zott es madre soltera y estrella a su pesar del programa de cocina de televisión más seguido de Estados Unidos. El enfoque inusual de Elizabeth para cocinar, combinar una cucharada de ácido acético con una pizca de cloruro de sodio, resulta revolucionario. Sin embargo, a medida que su éxito aumenta lo hacen también sus enemigos, porque Elizabeth no sólo está enseñando a las mujeres a cocinar sino también desafiándolas a alterar el orden establecido.