Un emocionante y poderoso drama ambientado en Nueva Zelanda en la tumultuosa década de los ochenta sobre la naturaleza compleja del amor. Por la autora de El cielo enjaulado.
Nueva Zelanda, años ochenta. Ethan, un joven estudiante de cine, está perdidamente enamorado de su gran amiga Amber, una activista ambiental que tiene, aparentemente, una familia perfecta. Pero ella no le quiere de la misma manera. Su amor es para Stuart Reeds, un inversor británico encantador y refinado mayor que ella, y un contrincante implacable en la larga y sutil guerra que comienza entre su joven rival y él por el corazón de Amber. Con el tiempo todo se complica y ambos se verá acorralados y llegarán a cometer actos que nunca hubieran imaginado de devastadoras consecuencias para todos.
El padre Brown no es un detective al uso. Ni lleva pistola, ni fuma en pipa, ni necesita alardes para desentrañar los crímenes más enrevesados. Le basta con observar con calma, escuchar con atención… y conocer el alma humana como solo un sacerdote puede hacerlo. En estos diez relatos brillantes ―desde La cruz azul hasta El paraíso de los ladrones― G.K. Chesterton despliega todo su ingenio y profundidad filosófica para construir una de las series detectivescas más originales y perdurables del siglo XX. Frente al espectáculo del crimen, aquí no hay fuegos artificiales ni persecuciones vertiginosas. Lo que importa es el misterio moral que subyace tras cada delito, las grietas del espíritu, los errores de juicio, los laberintos del arrepentimiento. La intriga se convierte en excusa para explorar el bien y el mal desde una mirada lúcida y profundamente humana. Estamos ante una obra imprescindible del género policíaco, escrita con una ironía sutil y un sentido del humor que desarma y atrapa al lector desde la primera página.
Stefan Zweig es uno de los grandes genios de la narrativa breve. En sus relatos no hay grandilocuencia ni artificio: hay humanidad. Una humanidad desnuda, contradictoria, llena de ternura, cobardía, secretos y deseos que laten bajo la superficie de lo cotidiano. Estas diez historias son una muestra impecable de su capacidad para captar lo esencial, sin aspavientos, con una economía de medios que roza lo prodigioso. Aquí encontramos a seres humildes que arrastran silencios, a mujeres y hombres que se asoman, con pudor o con desesperación, a los bordes de su propio abismo. El amor resignado, la obediencia ciega, la decepción, la esperanza efímera o la fidelidad inquebrantable surgen como chispazos, sin necesidad de explicaciones, iluminando zonas oscuras del alma con una delicadeza que desarma.
Desde la conmovedora Mendel el librero hasta el poderoso simbolismo de Los ojos del hermano eterno, pasando por piezas sutiles como La colección invisible o El amor de Erika Ewald, este volumen es un testimonio del refinamiento narrativo de un autor que nunca escribió para impresionar, sino para comprender.
Un pintor recibe el encargo de realizar un cuadro de la Virgen con el Niño. El cuadro acompañará en un retablo a otro de increíble belleza, lo que enorgullece pero asusta al artista. Tras buscar y buscar sin éxito una modelo, un día, por casualidad, encuentra a una joven judía que representa toda la belleza, ternura e inocencia que él necesita. Tras convencerla para que pose, y una vez que ella vence sus miedos y recelos, se establece entre ellos una relación especial. Sin embargo, ambos malinterpre-tan los sentimientos del otro: él, maduro ya, ve en ella una misión que cumplir, mostrarle el camino hacia la conversión. Ella, joven e inexperta, quiere ver, en el hombre que se fija en ella, unas intenciones que expliquen los anhelos y cambios que está experimentando su cuerpo. Hasta que interviene el destino.
En la Amberes del siglo XVI, un pintor recibe un encargo insólito: concluir un díptico sobre la Virgen María que el autor del primer retrato abandonó sin dar explicaciones. Su modelo es una adolescente judía que establece un vínculo muy fuerte con el bebé que representará al Niño Jesús. Pero Flandes vive tiempos revueltos y el maestro pintor debe conciliar la búsqueda de la inspiración con la certeza de que su empeño está condenado al fracaso…, aunque siempre puede haber milagros. Una novela que cautiva por su sensacional ternura y por un final tan sorprendente como cargado de belleza.
El detective Katayama tiene dos importantes problemas que le impiden ser un policía de primera: por una lado siente pánico ante la sangre, solo con verla se desmaya. Por otro, es tan tímido que es incapaz de hablar con mujeres. A pesar de esto, deberá unirse a la la investigación del asesinato de una universitaria y le será encomendada la vigilancia de una residencia femenina de la universidad. Su vida dará un giro inesperado cuando conoce a un catedrático que tiene una mascota a la que llama Holmes y que, para sorpresa del detective, no es una gata corriente Esta es la primera entrega de una conocida serie de libros que provocó que los aficionados a las novelas de misterio aumentara vertiginosamente en Japón. Una mezcla de comedia y misterio que se ha convertido en una obra emblemática para los lectores y que ha llevado a su personaje, la gata calicó Holmes a ser uno de los personajes más queridos y populares de la ficción nipona.