El campamento de verano más hot y divertido en el que estarás jamás.
¿Se te ocurre algo peor que pasar todo el verano en un campamento? Igual con siete años la idea te emociona, pero con diecisiete ya no, y menos cuando tienes tu propio planazo.
Samanta va obligada y sin demasiadas expectativas, sin saber que ese campamento puede cambiarle la vida.
Dylan es un apasionado del surf que no duda en declararle la guerra a la chica nueva en cuanto tiene la oportunidad.
Multimillonario… y el mejor amigo de su hermano
Lucy se siente como pez fuera del agua en la oficina de Felix, el mejor amigo de su hermano. Cuando aceptó el trabajo, no imaginaba lo duro que sería el mundo de los negocios, y tampoco el propio Felix. El chico amable del que se enamoró en su infancia se ha convertido en un hombre despiadado, poderoso y peligrosamente atractivo, y las extravagancias de Lucy ya no le hacen ninguna gracia.
Para Felix, contratar a Lucy fue un error: es caótica, distraída y, sin duda, la peor asistente personal de Londres. Pero siempre sintió debilidad por aquella niña estrafalaria que vivía en su propio mundo. Lo malo es que ahora esa niña soñadora ha crecido… y no puede dejar de pensar en ella.
Una comedia romántica con un jefe gruñón y una empleada soñadora…
Las vidas de Gloria Felipe y de Nuria Valencia se entrelazan en torno al robo de una niña pequeña que conmociona a la capital mexicana en la década de 1940. Por medio de una narradora que (en sus propias palabras) «no canta mal las rancheras», somos testigos de la batalla de los Miranda Felipe por recuperar a la menor de sus integrantes y de la crianza angustiosa de los Fernández Valencia para salvar a su propia niña de un peligro potencial que la policía no ha podido frenar y los medios reportan con el tono de un thriller.
Atravesada por diversas imágenes de agua –en forma de lluvia, mar, brisa, estanque o charco– que reflejan el estado anímico de sus personajes, Soñar como sueñan los árboles ofrece una mirada crítica de los mandatos de la maternidad, y muestra también las posibilidades de rebeldía y autodeterminación que abrieron las mujeres del medio siglo para nosotras. El sentido del humor sagaz y punzante de Brenda Lozano hace imposible soltar el libro hasta llegar a sus últimas páginas.
Se dice a menudo que «el futuro está escrito» como si eso robara toda la esperanza, pero es en la escritura donde se juega la imaginación subversiva de lo posible y la memoria indómita de lo que está al borde del olvido. ¿Y si, para los seres que el presente desprecia y mengua, el porvenir fuera el tiempo de la rebeldía y la comunidad?
En los doce cuentos que componen Soñarán en el jardín, Gabriela Damián Miravete despoja la fantasía, el horror y la ficción especulativa del manto fúnebre de lo irreversible en una serie de ventanas a lo inesperado y asombroso. Y lo hace con una inteligencia insubordinada y un oficio artesano en el arte de contar. Sus narradoras son, como ella, mujeres autónomas que confabulan para ingeniar máquinas y conjuros de libertad de cara a los páramos de la catástrofe.
Las flores y los gatos, el agua y la montaña deshacen con palabras indóciles la promesa de apocalipsis que intenta conquistar nuestro mañana y ocupan el lugar de los congéneres, en un mundo compartido y horizontal en el que los seres humanos no son la cumbre de ninguna evolución.
«De vez en cuando ocurre el milagro: el escritor delicado, dubitativo y con tendencia ansiosa se retira, y a través de él resuena la música del universo: como la base de una fuente, hace tanto de oído como de instrumento».Hermann Hesse
«El último gran lírico europeo de la edad clásica».Félix de Azúa
En febrero de 1923, al tiempo que terminaba las Elegías de Duino, Rainer Maria Rilke compuso en un rapto los Sonetos a Orfeo, culminación del ciclo que había empezado diez años atrás con aquel libro, una de las aventuras poéticas más intensas y estimulantes de la modernidad. Si las elegías concluían con una aceptación radical de la finitud y condición efímera del ser humano, en los sonetos Rilke vuelve la mirada a Orfeo como dios de la poesía y punto de partida de un nuevo credo vital.
El mito del primer cantor, que descendió a los infiernos para rescatar a su esposa Eurídice, fracasó en su empeño y fue luego despedazado por las ménades, se convierte para el poeta moderno en la metáfora de la reinserción de la humanidad en la placenta de la naturaleza, gracias a la cual ya no hay un más acá y un más allá, sino un solo ámbito salvado por el canto. Como ya hicieran con las Elegías, Adan Kovacsics y Andreu Jaume han realizado una nueva y escrupulosa traducción de los sonetos, añadiéndoles abundante material complementario para entender la obra, desde las cartas de la época hasta otros poemas esbozados o descartados, así como los fragmentos de Ovidio que inspiraron al autor.
Se llamaba Sheindla-Sura Leibova Salomoshak-Bluwstein, aunque la historia la recuerda por su apodo: «Soñka, manos de oro». Había nacido en Varsovia en 1846, y a finales del siglo xix se convirtió en una leyenda por sus ingeniosas maneras de estafar. Ocupó las portadas de los diarios más leídos de la época: la llamaban «Diablo con falda», «La versión femenina de Robin Hood» o «La zarina del crimen». Engañaba y robaba a los hombres ricos en los hoteles de Odesa, Moscú y San Petersburgo, en las joyerías y en los trenes. La atraparon en 1888, y cumplió condena en la isla de Sajalín. Se decía que quien entraba allí jamás regresaba: así ocurriría con Soñka, que murió en prisión en 1902.
Pero antes hubo un juicio. Un juicio polémico y popularísimo en su tiempo, cuando Soñka —manos de oro— evocó la historia de su vida: una memoria bien diferente a aquella que la prensa había divulgado sobre ella.