Budapest, Nochebuena de 1928. Aunque envuelta en un espeso manto de nieve, la ciudad conserva un aspecto soberbio y majestuoso, y un escritor observa los escaparates iluminados con la mezcla de consternación y perplejidad que suele invadirlo siempre que se dispone a hacer alguna compra. Tal como ocurre desde hace más de una década, ha acordado con su esposa que no se intercambiarán ningún regalo para no agravar sus estrecheces económicas, pero él sabe que, como cada año, tendrá que cumplir con la tradición a riesgo de decepcionarla. Así, acaba comprando un cachorro de nombre Chútora, de pelo enmarañado y el tamaño de un puño, que pronto desempeñará un papel decisivo en su hogar hasta transformar para siempre la vida de todos.
Todo pasó en los noventa: no solo se acabó el petróleo, sino que de los pozos agotados -y al mismo tiempo de las grandes concentraciones de basura en los océanos- creció la maraña, una forma de vida nueva, capaz de digerir el plástico y tóxica para los seres humanos. Esta gran pandemia casi destruyó la civilización, peor, a medida que avanzó el siglo XXI, la humanidad aprendió a sobrevivir en un mundo ya no globalizado. Un mundo de provincias por el que Federico Stahl, antiguo virtuoso adolescente del piano, se pasea en una gira musical que lo llevará por pueblos oníricos e inquietantes, personajes singulares (como un anciano imitador de Michael Jackson y una estrella enana del porno argentino), carreteras en ruinas dentro de la jungla de maraña y secretos de futuros más extraños aun, que acechan en la espesura, entre piratas postapocalípticos, juguetes perdidos y viejas variaciones para piano.
Han pasado décadas y aunque la era de la máquina está llegando al Círculo del Mundo, la era de la magia se niega a morir. Las chimeneas de la industria se elevan sobre Adua y el mundo bulle de nuevas oportunidades, pero las viejas rencillas no se han olvidado. En las castigadas fronteras de Angland, Leo dan Brock lucha por conseguir la fama en el campo de batalla y derrotar a los ejércitos de Stour Ocaso, mientras que Savine dan Glokta (influyente inversora e hija del hombre más temido de la Unión) planea llegar a la cumbre del montón de escoria de la sociedad empleando los medios que sean precisos.
Para Byeon Siu, no existe otra cosa más importante que mantener las apariencias de cara a su madre: un perfil alto en sus estudios, una carrera universitaria, hacer que cada paso cuente y asegurar su futuro. Sin embargo, su vida meticulosamente organizada se ve sacudida cuando se topa con Enzo Luna, el hermano mayor de su mejor amiga, Zoe. Enzo y ella jamás se han llevado bien, por lo que Siu siempre ha mantenido las distancias con él. Pero, con su carisma despreocupado, un talento natural y su popularidad abismal, Enzo desafía todas las normas que Siu se ha impuesto.
A pesar de su resistencia inicial, Siu se encuentra atrapado entre su ambición y la atracción que siente por él. Un extraño giro del destino hace que ambos deban pasar más tiempo juntos y Siu empieza a darse cuenta de que Enzo no es solo el chico despreocupado que aparenta ser. Detrás de su sonrisa encantadora y su actitud relajada, hay inseguridades y sueños que resuenan con los suyos propios, revelando un mundo que hasta ahora le había estado prohibido.
Cuando las cosas empiezan a encajar y los secretos del pasado emergen, un solo deseo bastará para cambiarlo todo. Y será ahí cuando una nueva historia dará comienzo.
La ciudad de Visegrad (Bosnia), situada a orillas del río Drina, tuvo un momento de esplendor en la Edad Media por constituir un puente de tránsito entre el mundo cristiano y el islámico. Esta novela recoge la historia de esa comunidad plural y conflictiva, tomando como pretexto narrativo el gran puente de piedra que cruza el río, lugar de encuentro y paseo para sus habitantes. La larga crónica abarca desde el siglo XVI hasta principios del xx, y nos da cuenta de las tensiones y enfrentamientos que se suceden y heredan de generación en generación.
A ella se le encarga trabajar como «puente»: vivir con, ayudar y supervisar al expatriado conocido como «1847» o comandante Graham Gore. En lo que respecta a la historia, el comandante Gore murió en la condenada expedición de Sir John Franklin al Ártico en 1845, por lo que está un poco desorientado al vivir con una mujer soltera que muestra regularmente sus pantorrillas, rodeado de conceptos extravagantes como «lavadora», «Spotify» o «el colapso del Imperio Británico». Pero con un apetito por descubrir, un hábito de fumar siete cigarrillos al día y el apoyo de un encantador y caótico elenco de compañeros expatriados, pronto se adapta.
Pero lo que el puente pensó que sería, en el mejor de los casos, una complicada e incómoda dinámica de compañeros de piso, evoluciona hacia algo mucho más profundo.