Addie Bundren, antigua maestra
de escuela, yace agonizante mientras
sus hijos y su marido aguardan
el momento de su muerte y se disponen
a cumplir su voluntad de ser enterrada
en el cementerio de Jefferson, a más
de sesenta kilómetros de distancia, junto
a sus antepasados. La narración
de las peripecias que corren los pobres
e ignorantes miembros de la familia
Bundren a lo largo del extraño •
y accidentado traslado del cadáver
en carromato de muías, da pie a William
Faulkner (1897-1962) para levantar
en las páginas de Mientras agonizo (1930)
una de sus novelas más ricas. Sirviéndose
del monólogo interior de los personajes,
crea un relato poliédrico que,
cual una piedra tallada, va reflejando,
según la faceta a través de la cual
apreciamos su unidad, los infinitos
claroscuros de la naturaleza humana.
Cuidado con este libro. Este libro es peligroso. Te puede cambiar la vida. Todos los grandes libros son peligrosos. Este es un gran libro. Tan peligroso como la vida. Este libro habla de la vida como una tentativa inútil de escapar de la muerte. La muerte como el castigo justo por no haber sabido vivir. La vida y la muerte. Nadie vive realmente. Nadie muere tampoco. Ese es el secreto. Miedo y asco. El mundo es tan corrupto como Las Vegas. Un paraíso capitalista donde la vida se consume al límite. En la jungla fluorescente de los casinos, las esculturas de neón y los hoteles de lujo. Al límite de las fuerzas y la energía. Al límite del yo. El agotamiento es la verdad del juego. La ruina fatal, sin dinero ni tiempo para malgastarlo. La alucinación ácida, como nueva forma de lucidez, usurpando el lugar de la utopía imposible. Un viaje infernal al corazón podrido del sueño americano. El Punto Extremo de la Realidad. El Espectáculo de la Realidad. Periodismo Gonzo. La vida da miedo y produce asco. La vida es solo eso. Circular a toda velocidad por la autopista del desierto conduciendo un Chevrolet rojo descapotable en dirección a un parque temático solo para adultos llamado Las Vegas. Recorrer el Valle de la Muerte atiborrado de drogas mientras vas pensando que la diferencia entre locura y masoquismo es una nebulosa. No te engañes. No hay más. La vida da asco y produce miedo. Por eso es tan maravillosa. Como este libro. Aprende a leer. Este libro dice la verdad. Este libro habla de ti. Así en la vida como en la literatura.
Irene Wagner lleva una vida tranquila y acomodada. Feliz esposa de un acaudalado abogado y madre de dos hijos, en una velada ocasional conoce a un pianista de renombre y se convierte en su amante más por aburrimiento que por deseo. El terror de que su marido descubra su aventura y que su felicidad doméstica se derrumbe convierte la plácida existencia de Irene en un tormento insoportable. Zweig explora de nuevo los entresijos del alma humana en este relato fascinante que atrapa al lector en el torbellino de emociones de la protagonista desde la primera página hasta la última.
Marina y María viven mil y una vidas de lunes a viernes dentro y fuera de la redacción y todavía les sobra tiempo para que les sucedan todo tipo de situaciones surrealistas de las que no solo escapan sin despeinarse, sino que terminan con cardado y laca.
Dos libra sin carnet de conducir, parecidas por fuera, pero diferentes por dentro, reporteras kamikazes, divertidas, exigentes, y, sobre todo, caóticas. Solo ellas son capaces de anteponer su espíritu aventurero e informativo a cualquier plan: cambiar un vuelo a Ibiza por otro a La Palma con volcán en erupción incluido, marcharse de la noche a la mañana a Rusia a cubrir una guerra aun a riesgo de no llegar a la boda de su amiga o participar en una carrera ilegal de coches con una cámara oculta…
Susane, abogada de cuarenta y dos años, recibe una visita de Gilles Principaux. Cree reconocer en este hombre al chico al que amó locamente cuando ella tenía diez años y él catorce, pero no logra recordar qué sucedió realmente en la habitación del joven. ¿Acaso, como siempre ha sugerido su padre, fue víctima de abusos? En su memoria tan solo subsiste la huella de una pasión cegadora. Más de treinta años después, Gilles Principaux acude a su despacho para que asuma la defensa de su esposa, una madre ejemplar que, sin motivo aparente, ha ahogado a sus tres hijos en la bañera. Otros personajes misteriosos rodean a Susane, en especial Sharon, una joven inmigrante de las islas Mauricio que le limpia la casa y la trata de manera distante y exigente, a pesar de los esfuerzos de Susane por ayudarla a regularizar su situación. Susane se verá inmersa en una realidad hostil y asfixiante y descubrirá poco a poco quién es en verdad Gilles Principaux.
Los personajes de Marie NDiaye viven perseguidos por una culpa lacerante, sometidos a un juicio implacable sin conocer la naturaleza ni el alcance de su presunto crimen. Una lógica indescifrable determina la existencia de estos seres extraños, en ocasiones monstruosos y sin embargo tan parecidos a nosotros, que buscan ser algo más que meras víctimas de sus circunstancias.
¿Bastan un beso robado, un salto desde un tren en marcha, la sombra furtiva de una mujer, una borrachera de media tarde o las preguntas arriesgadas de una niña para conformar un mundo que tenga peso propio y cuente la vida entera? Si quien escribe es Alice Munro un simple adjetivo sirve para cruzar las fronteras de la anécdota y colocarnos en el lugar donde bullen los sentimientos y las emociones.
La gran autora canadiense nos sorprende de nuevo con Mi vida querida, una colección de cuentos en los que vemos a hombres y mujeres obligados a traficar con la duda, el dolor y la decepción sin más recursos que su humanidad.
Comienzos, finales, virajes del destino... y de repente, cuando creíamos que el relato llegaría a su obvia conclusión, Munro nos invita a dar otra vuelta de tuerca que cambia el fluir de los acontecimientos y emociona al lector, mostrando hasta qué punto esa vida cotidiana que tanto nos cansa puede llegar a ser extraordinaria.
Cierran el volumen unas páginas que Munro dedica a su propia infancia, unas notas espléndidas donde lo personal se funde con la ficción, pues, en palabras de la misma autora «la autobiografía vive en la forma, más que en el contenido».