«La Patrulla del Tiempo» es un clásico indiscutible de la ciencia ficción y una obra maestra de la ucronía, escrita por Poul Anderson, Gran Maestro Nebula y el autor que más premios Hugo ha obtenido en toda la historia del género.
En 1960, Anderson publicaba la que entonces parecía una obra cerrada, Guardianes del Tiempo, en la que se incluían cuatro relatos protagonizados por un carismático patrullero del tiempo, Manse Everard. Esas historias habían aparecido previamente en la revista The Magazine of Fantasy and Science Fiction y eran, todas ellas, aventuras de una policía del tiempo que debía vigilar el pasado para evitar que la futura existencia de una máquina del tiempo pudiera alterar el devenir de la humanidad. En la década de 1980 esta serie se amplió con varios títulos adicionales en torno al mismo protagonista, hasta completar la presente versión en un solo volumen. Desde entonces, esta asombrosa revisión de la historia de la humanidad se ha convertido en un clásico de la ciencia ficción moderna.
Manse Everard es un patrullero del tiempo, uno de los esforzados paladines que protegen la historia de las alteraciones que una máquina del tiempo podría introducir en la incierta matriz del futuro. En sus diversas aventuras por el pasado, lo vemos intrigando entre los persas de Cambises, Astiages y Ciro en su guerra con Grecia; con los conquistadores españoles y el imperio inca; con los vikingos y godos en la Escandinavia regida por Odín; en la Jerusalén de David y Salomón; en la Germania invadida por Roma y en otros muchos momentos cruciales del pasado dela humanidad.
Pirineos, años cuarenta. Sol Mentruit debe huir de su pueblo y refugiarse entre un grupo de contrabandistas en Andorra por haber presenciado un asesinato. Una vez allí, entra en una red de evasión en la que empieza a llevar documentación sensible al consulado británico de Barcelona. En medio de sus viajes se enamora de Max Schell, un francés estrafalario e intelectual del que descubrirá que es un oficial alemán. Cuando el líder de la red, Quim Baldrich, se entera de la relación entre Sol y Max, la expulsa, pero ella decide realizar un último acto para demostrar su lealtad y llevar a un grupo de refugiados a cruzar los Pirineos de Toulouse a Barcelona para salvarlos. Diferentes historias se irán entrecruzando hasta confluir en ese momento que resultará definitivo para todos.
Ha llegado la temporada de bodas a Nantucket, una época en la que los vestidos blancos se ven casi tan a menudo como las puestas de sol, y el enlace que unirá a las familias Otis y Winbury es el evento más esperado: los adinerados padres del novio no han escatimado en gastos para que la boda de su hijo sea lo más lujosa posible.
Sin embargo, hallan el cuerpo sin vida de una mujer en el puerto justo antes de la ceremonia y, de repente, todos los asistentes se convierten en sospechosos. Incluidos los novios.
El jefe de policía, Ed Kapenash, decide interrogar a todo el mundo y, poco a poco, los secretos van saliendo a flote. Y no tarda en quedar claro que toda boda es un campo de minas y que, por mucho que lo parezca, ninguna pareja es perfecta.
Tu vecina te dijo que preferiría que no llevaras a tu bebé de seis meses a la cena. No es nada personal, simplemente no soporta sus llantos. Tu marido estaba de acuerdo. Después de todo, vivis en la casa de al lado. Podías llevaros el monitor infantil y turnaros para pasar a verla cada media hora. Tu hija dormía cuando fuiste a comprobar por última vez. Sin embargo, en este momento, mientras subes corriendo las escaleras hasta su habitación envuelta en un absoluto silencio, confirmas que tu peor pesadilla se ha hecho realidad: ha desaparecido. Nunca antes habías tenido que llamar a la policía. Ahora están en tu casa y quién sabe lo que pueden llegar a descubrir. ¿De qué serías capaz cuando has sobrepasado tus límites?
En 1920, el barrio de Asakusa representaba para Tokio lo que Montmartre había sido para París en 1890 y lo que Times Square sería para Nueva York en 1940. Un lugar que permitía el anonimato, la libertad, la deriva; un lugar donde la vida fluía por todas partes, lleno de placeres sexuales y sociales.
La pandilla deAsakusa captura el encanto decadente de ese distrito de teatros de revista, bares de jazz y burdeles, arquitectura modernista y cines destartalados. Comparada con Duhlineses de James Joyce y Berlín Alexanderplatz de Alfred Dóblin, esta novela de Yasunari Kawabata retrata la energía desbordante de Asakusa mediante la crónica, el retrato popular, las escenas callejeras y un ritmo cinematográfico.
Diferente de su obra posterior, se pueden reconocer, sin embargo, ciertos motivos propios: el erotismo, la venganza amorosa, el influjo envenenado de Occidente. Testimonio impar del choque de las tradiciones milenarias de Japón con el florecimiento de la ciudad moderna. La pandilla deAsakusa confirma el carácter universal de uno de los artistas más eminentes del siglo XX.
Un libro lleno de vida sobre el oficio de escribir, la magia de la creación y el poder eterno de las palabras.
La palabra mágica es mucho más que una guía de escritura, es una conversación. Isabel Allende comparte los triunfos, errores y aprendizajes que los desafíos y las alegrías le han brindado a lo largo de los años. A partir de sus propias vivencias, este libro es una clase magistral para todo aquel que desee iniciar su propio viaje literario.
«La literatura es mágica: armar una historia es un proceso misterioso, orgánico, instintivo. Al escribir entro en la dimensión de los sueños, la intuición, las premoniciones; debo rendirme y dejar que los personajes hagan lo que tienen que hacer y que la historia se cuente a sí misma. Paso la mayor parte de mi tiempo sola y en silencio, como un monje en su celda. Escribir es como meditar. En la soledad recuerdo, escucho voces, tengo visiones. Mientras más callada estoy, más oigo y más veo. En el silencio de la escritura a veces me visitan espíritus —¿o serán las musas?—. Lo siento como un roce en la nuca. Al escribir me transformo en médium. La escritura para mí no es una opción, es una adicción».