¿Y si alguien del futuro ya estuviera reescribiendo nuestro presente?
William Gibson lleva décadas fijando su mirada en el futuro, desde que acuñó el término ciberespacio y lo popularizó en su novela especulativa clásica Neuromante a principios de los años 80.
Ahora Gibson está de vuelta con Agency, un thriller de ciencia ficción fuertemente influido por los acontecimientos más actuales.
San Francisco, 2017. Clinton está en la Casa Blanca, el Brexit nunca ocurrió —y Verity Jane tiene un nuevo trabajo.
Verity Jane, una talentosa "susurradora de aplicaciones", acepta trabajar como beta tester de un nuevo producto: un asistente digital, accesible a través de unas gafas de aspecto ordinario. "Eunice", la IA de apariencia humana en las gafas, manifiesta un rostro, un pasado fragmentario y un astuto dominio de la estrategia de combate. Al darse cuenta de que sus enigmáticos empleadores aún no saben lo poderosa y valiosa que es Eunice, Verity decide que lo mejor es que no lo descubran.
Mientras tanto, un siglo más tarde, en Londres y en una línea temporal completamente distinta, Wilf Netherton trabaja entre plutócratas y saqueadores, supervivientes del lento pero inexorable apocalipsis conocido como el Jackpot. Su jefa, la enigmática Ainsley Lowbeer, puede observar pasados alternativos e influir en sus resultados finales. Verity y Eunice son su proyecto actual. Wilf puede ver lo que Verity y Eunice no: su propia versión del jackpot, a la vuelta de la esquina, y el papel que ambas podrían desempeñar en él.
Prohibida en distintos países tras su publicación, Agosto es un mes diabólico es el hirviente relato de una mujer que se redescubrirá durante un viaje a la Riviera Francesa. Ellen vive en una ciudad que le disgusta, un lugar que niega su pasado y no ofrece ninguna esperanza para su futuro. Separada y con un hijo, está determinada a cambiar su vida. Por ello, abandona Londres en busca de sol y compañía, pero el camino no resultará fácil. Al recibir de pronto una noticia desgarradora, descubre que hay una fina línea entre la independencia y la soledad. Una novela de «fulgurante energía» (Colm Tóibín) que confirmó a Edna O’Brien como «una revolución en la escritura irlandesa» (John Banville).
Cuando vuelve de hacer compra, la criada Félicie descubre que han asesinado a su empleador, el jubilado Jules Lapie. Llamado a investigar, el comisario Maigret no tarda en darse cuenta de que esa joven poco agraciada sabe más de lo que dice, pero también de que su carácter soñador la hace proyectar en la realidad anhelos y fantasías románticas.
¿Cómo conseguir que confíe en él? ¿Y a quién protege con su silencio? Pocas veces un testigo ha causado tantos problemas al famoso comisario.
Estar separados no es una opción para mí. Ni para ella
EL GUARDIÁN
Está en peligro.
La sola idea amenaza con volverme loco.
Haré lo que sea para mantenerla a salvo.
Incluso cosas con las que no esté de acuerdo.
Si Calista piensa que acosarla estuvo mal, se va a llevar una buena sorpresa.
LA PRISIONERA
Hayden está demente.
Y lo quiero.
Lo que no me gusta son sus métodos para protegerme.
Aunque cuanto más peligrosas se ponen las cosas, más cerca estoy de él.
Y de los secretos que me oculta.
Si, como dijo Alfonso Reyes, el ensayo es el centauro de los géneros, la crónica es un mestizo más exótico o salvaje: el grifo de la literatura. Este libro es una jaula sin barrotes donde merodean algunas de esas criaturas: la marchita eternidad de Acapulco y la vocación de Mazatlán como food court del alma; una temporada de rockstar en el desierto y un recuerdo del Mundial de Alemania 2006 robado por el autor a un examante de su novia; un hotel en Shanghái donde toca la banda de jazz más antigua del mundo y la visita de la reina de Inglaterra al puerto de La Paz, Baja California Sur; el brutal asesinato de una adolescente chilena en la región del Maule y un retrato a mano alzada del Fiscal de Hierro, persecutor de guerrilleros suicidas, homeópatas marxistas y gavillas narcomatriarcales que protagonizó la lucha contra la delincuencia organizada en los años setenta en Nuevo Laredo.
Las ocho narraciones de este libro realizan una de las suertes mayores de la literatura: ir de lo íntimo a lo general, o viceversa. También nos recuerdan que no hay promesas sin resaca.
En el futuro, la felicidad es una enfermedad contagiosa.
Y los riesgos de contraerla son tan peligrosos como la cura.
En todo el mundo se está propagando un virus y los supervivientes experimentan efectos inesperados: una satisfacción absoluta. Poco después de la infección, las personas descubren que el estrés, la tristeza, la ansiedad y otras emociones negativas han desaparecido.
A medida que la población empieza a disfrutar del alivio masivo, surge el descontento en los estratos más altos: quienes se lucran a costa de la inseguridad para vender sus productos (¡con envíos cada vez más rápidos!) saben que la situación les perjudica. Sin la insatisfacción como motor de consumo, muchos acusan una bajada de beneficios...
Mientras todos se guían por sus propios intereses, tres adolescentes se ven en el epicentro de un juego de poder y de una pandemia de felicidad, algo aparentemente maravilloso que plantea muchos interrogantes sobre nuestra forma de vivir. Y algo que podría cambiar para siempre a la humanidad.