Juana acaba de cumplir cincuenta años cuando su marido, Connor, la deja tras dos décadas de matrimonio: se lo comunica una mañana de primavera con un anuncio inesperado, simple y devastador. Así arranca esta historia. Juana intenta comprender qué ha sucedido acompañada por Cécile, su brillante y descreída amiga, que reacia a todo compromiso se adentra ella también en su propio laberinto emocional con Marco, un excombatiente convertido en policía; en torno a ellos se despliegan amores intermitentes, secretos familiares y cuerpos que todavía desean. Lieke, una joven investigadora que ha dejado atrás su país y a su pareja y busca su lugar en el mundo, cierra este círculo de vínculos al iniciar una relación con Connor. Las tres mujeres, desde perspectivas distintas, deberán hallar su manera de habitar la pérdida y reinventarse sin certezas.
En este relato íntimo y luminoso, las plantas que crecen, se marchitan o cambian de lugar son testigos silenciosos del desamor y el abandono. Cada personaje, sin embargo, persigue la luz y un resquicio para volver a germinar.
ras cautivar al público y la crítica de más de cuarenta países con Toda una vida, Robert Seethaler, sutil intérprete del alma y uno de los escritores en lengua alemana de mayor proyección, vuelve con una original historia sobre las emociones y la esencia de la vida a través de la voz singular de quienes ya no están con nosotros.
Al atardecer, el anciano Harry Stevens se levanta del banco, bajo el abedul torcido, donde ha estado sentado todo el día, y sale del cementerio de la pequeña localidad de Paulstadt, un lugar al que todo el mundo llama «el Campo» y casi nadie visita. No hace mucho tuvo lugar el último entierro, aunque él recuerda un funeral muchos años antes, el de Gregorina Stavac, la florista de hermosas manos con quien sólo intercambió unas palabras, pero a la que se siente irremediablemente unido. A Harry le parece oír hablar a los difuntos, pero sólo logra captar unas cuantas palabras y se pregunta qué se estarán diciendo. ¿Discutirán sobre la vida, ahora que son capaces de juzgarla en todos sus aspectos, o recordarán el pasado con nostalgia? ¿Hablarán de la muerte, de lo que ésta significa, o seguirán quejándose como cuando estaban vivos, tratando de sus dolencias y otras minucias?
Una noche oscura y lluviosa, Eilish Stack abre la puerta de su casa de Dublín y se encuentra a dos agentes de la policía secreta. Están allí para interrogar a su marido, un sindicalista que ha participado en manifestaciones recientes. La casa, la familia y el país que Eilish conocía, y en los que confiaba, están a punto de desmoronarse.
Cuando su esposo no vuelve a casa, ella intenta convencerse de que ha sido un malentendido. Pero los días pasan, las desapariciones se multiplican y los disturbios son cada vez más frecuentes. A medida que el miedo se instala entre los vecinos, Eilish tiene que decidirse entre buscar a su marido, cuidar a su padre enfermo o controlar a sus tres hijos y sus ansias de enfrentarse al nuevo orden totalitario. ¿Qué es más importante: recuperar a los que se han ido o salvar a los que aún quedan?
Vera siempre soñó con ser artista.
Vera nunca luchó por su sueño.
Tras finalizar su grado en turismo y ser aceptada como recepcionista en el Imperial Prague, uno de los hoteles de lujo más prestigiosos de Europa, Vera decide meter su cuaderno de dibujo y su corazón roto en una maleta para comenzar la vida que se esperaba de ella… o, al menos, eso creía.
Cuando conoce a Edrian, un carismático apasionado de la cocina,Vera se cuestionará todo lo que creía saber sobre las relaciones y el amor, hasta el punto de hacerla dudar sobre sus verdaderos deseos.
Su encuentro con una inesperada huésped del hotel desencadenará una serie de acontecimientos tras los que Vera tendrá que decidir si seguir con su planificada vida o ponerla patas arriba con un cambio de rumbo sin billete de vuelta.
"Una historia inspiradora, de superación, amor y sensibilidad".
«El sótano se ha quedado muy vacío tras tu marcha».
Tengo quince años y he vivido toda mi vida en este antiguo faro. Mi hermano y yo vinimos a vivir aquí, con el abuelo, cuando yo todavía era un bebé.
Es un sitio increíble, al borde del acantilado. Me gusta refugiarme del sol en la sombra de la fachada. Me gusta el olor del campo al atardecer. A la zona del túnel prefiero no acercarme. No quiero que el hombre grillo me lleve a vivir bajo tierra. Ya lo he oído dar golpes en la trampilla del terreno alguna noche.
A mi hermano no le gusta que haga preguntas sobre nuestro pasado, sobre quiénes fueron mi madre y mi padre. Como dice él, no todo el mundo tiene una familia como las demás.
Hasta ahora he sido muy feliz aquí.
Pero el otro día, en casa, apareció una caja.
Y, desde que mi hermano vio lo que contenía, nada ha vuelto a ser lo mismo.