Roland ha empezado a trabajar en el Centro de Cartografía de Sodrovno-Voldaquia. No tardará en comprender que dicha administración sirve a las ambiciones expansionistas del Mariscal Radisic. Pronto, el miedo se apodera del Centro. Se habla de atentados, archivos destruidos, rebeliones sangrientamente sofocadas…
Por otro lado, Shkodra, la joven de la que Roland se ha enamorado, parece despertar gran interés en las autoridades. La pareja huye a través de desiertos, montañas y pantanos… Acorralados, Roland y Shkodra solo tienen una escapatoria: cruzar la frontera. Pero ¿conseguirán orientarse en esos paisajes a escala real, que no se parecen en nada a los mapas con los que Roland está familiarizado?
La Jerarquía aún me llama Vis Telimus. Aún me aclaman como Catenicus. Aún creen que saben quién soy. Pero, con todo lo que ha pasado, con lo que temo que está a punto de ocurrir, no estoy seguro de que importe.
Ya no soy solo uno. Gané el Iudicium y lo perdí todo. Y ahora el antiguo artefacto que aguardaba más allá del Laberinto me ha copiado en tres mundos diferentes: Obiteum, Luceum y Res. Una versión de mí mismo en cada uno; tres cuerpos distintos, tres vidas distintas. Debo esconderme, luchar, conspirar. Debo entrenar, confiar, mentir. Debo matar, sanar, ponerme a prueba a mí mismo una vez, y otra, y otra…
Soy amado. Soy odiado. Estoy completamente solo. Por encima de cualquier otra cosa, necesito encontrar respuestas antes de que sea demasiado tarde. Para comprender la naturaleza de lo que me ha pasado, el porqué.
Necesito encontrar un modo de detener el cataclismo que se avecina, porque, si todo lo que he descubierto hasta ahora es verdad, puede que yo sea el único capaz de conseguirlo.
Esta es la historia de un asesinato. O quizá esto no sea del todo cierto. En el fondo, es sobre todo una historia de amor. Lana Farrar es una antigua estrella de cine, un icono de la moda admirado durante años. Desde que su marido falleció, vive reclusa en su mansión de Londres. Cada año invita a sus amigos más íntimos a escapar del clima inglés y pasar la Pascua en su idílica isla griega privada, un pequeño islote de lujo azotado por un poderoso viento que los lugareños llaman «la furia».
Cuando la furia deja al grupo atrapado en la isla sin poder salir, las viejas amistades acaban sacando a flote el odio, la envidia y el deseo de venganza reprimidos durante años. Y, de repente, alguien desaparece. Así se inicia un juego de encerronas y trampas, una batalla de ingenio llena de giros y sorpresas que desemboca en un final inolvidable donde resuenan los ecos del temible The Grove, el célebre hospital psiquiátrico de La paciente silenciosa.
La furia es la poderosa nueva propuesta de una poeta profunda, original, que destaca en el ámbito de la poesía actual en castellano.
En la misma aborda desde una perspectiva luminosa el sentimiento amoroso: «La furia es un nudo que en agua caliente se deshace. Hay una distancia exacta entre el horizonte y lo vivido: ahí lo escrito. Todo lo que se expande es poema. La furia es quietud y movimiento. El amor se va de quien lo destruye. El amor perdura para aquel que lo nombra y lo sostiene».
Varg ha dejado atrás el sufrimiento de su vida pasada y se ha convertido en un miembro de pleno derecho de los Hermanos de Sangre. Pero, ahora, sus nuevos camaradas y él se enfrentan al mayor desafío de sus vidas: matar un dragón.
Elvar dedica todos sus esfuerzos a consolidar su poder en Snakavik, donde tiene que hacer frente a amenazas internas y externas. Mientras lucha para imponer su autoridad ante la inminente Guerra, debe afrontar una tarea, sin duda, insuperable: dominar la ferocidad de un dios lobo.
Biórr y su banda de guerreros se dirigen al norte, sedientos de sangre, pero Guðvarr se mueve por sus propios intereses con la esperanza de ganarse el favor de Lik-Rifa y realizar sus ambiciones.
Todos los caminos llevan a Snakavik, donde todo está preparándose para la batalla final: una colisión titánica que sacudirá los cimientos del mundo y será testigo de la verdadera furia de los dioses.
Alain y Camille, amigos desde la infancia, contraen matrimonio con el beneplácito de sus familias. Alain está satisfecho con la unión, cuyo principal atractivo reside en la belleza idealizada de la esposa prudente y pasiva. Pero la vida en común con la Camille de carne y hueso le revelará que la imagen que tenía de ella contrasta inevitablemente con su exuberancia real. El descubrimiento de esta íntima desavenencia lo dejará a merced de otros anhelos, simbolizados por la gata Saha, sublime quimera que dominará la vida de Alain y se convertirá para Camille en una temible rival... Una novela tan sutil como mordaz en que Colette subvierte los tópicos del triángulo amoroso para indagar en las servidumbres de la devoción y en el conflicto entre fantasía y experiencia.