El aclamado Simon Armitage, poeta laureado del Reino Unido y comandante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la poesía, reúne en Avión de papel una antología de sus mejores poemas desde 1989 hasta 2014. La colección debe su variedad estilística a la evolución del propio autor a lo largo de su carrera: desde sus inicios en Zoom!, repleto de jerga de la calle e ingeniosos juegos de palabras, hasta sus últimos poemas, de carácter más maduro, reflexivo y metaliterario. Los versos de Armitage transforman lo local en universal, taladran hasta el corazón de cada imagen y cada sentimiento. En esta edición bilingüe, la traducción y el estudio crítico de los poemas está a cargo de Jordi Doce, uno de los grandes traductores y expertos en poesía de nuestro país. Estamos ante una obra única, cuidada hasta el último detalle: la mejor manera de descubrir a uno de los grandes nombres de la poesía británica actual.
Esta primera novela de un estudiante japonés de veinticuatro años fue galardonada con el prestigioso premio Akutagawa. Los protagonistas, chicos y chicas en su mayoría Jovencísimos, de esta novela viven cerca de una base norteamericana, consumiendo toda clase de drogas, yendo a conciertos de rock, organizando orgías para los soldados yanquis, todo ello sin aparente pasión ni placer. Con emblemática pasividad, se deslizan hacia la autodestrucción, como resultado no sólo de su situación presente, sino de un futuro bloqueado.
En una de las prisiones más infames de Escocia, un convicto es brutalmente asesinado en su celda. Al lado duerme John Rebus, que ha sido condenado y encerrado y ahora vive al otro lado del muro de la justicia.
Pero, como bien dicen, las viejas costumbres son difíciles de eliminar, y es imposible para un detective no caer en la tentación de investigar un misterio. Así que Rebus activa su instinto natural y se involucra en una trama de conspiración, corrupción y muerte en la que incluso a esta figura legendaria le costará mantener la calma.
Sin placa, sin autoridad y sin red de seguridad, caminará por la cuerda floja, con su vida en peligro a cada momento.
Chelsea Cox parece tenerlo todo: es la popstar más famosa de su generación, tiene una voz única y Matthew, su novio, es guapo y talentoso. Aparentan ser la pareja ideal, pero pocos saben que detrás del brillo de la fama se esconde una relación tóxica y una peligrosa adicción a las drogas. Silenciosamente, esta adicción lleva a Chelsea a perder a la única persona que la ha visto sin su máscara… y también a perderse a ella misma.Sin embargo, una noche, cuando ya la esperanza la ha abandonado, aparece él. Él, con sus ojos verdes. Él, con su fama de ser el beisbolista de la década. Él, quien está a punto de perderlo todo. Isaac. Un hombre dulce y paciente que, mientras lucha con sus propios demonios, lo dará todo por ella.Después de una intensa atracción, de soñar con ser libre y de tener su vida llena de miles de rosas amarillas, Chelsea intentará descubrir quién es ella cuando ya no hay paparazis, quién es realmente cuando está en su backstage.
La historia de una mujer que se rompió… y tuvo la osadía de seguir bailando. Porque a veces perderlo todo es la única manera de volver a ser.
Esta historia es un viaje sin retorno por la memoria, la libertad y el deseo de Josefa, una mujer que vivió fuera de tiempo, con demasiada lucidez y ningún margen para rendirse.
Durante su adolescencia en Omaha, Shiloh solo podía pensar en huir. Al menos tenía a Cary. Cary, que la aguantaba. Cary, que la hacía reír. Cary, que a los dieciséis años parecía un bicho palo y ya conducía el coche hecho polvo de su madre. Él lo tenía todavía peor que Shiloh. Solo su amistad hizo que acabara el instituto, y cuando Shiloh se fue a la universidad, Cary se alistó en la Marina.
Eso fue hace una eternidad. Ahora Shiloh tiene treinta y tres y se siente igual de atrapada. Ha vuelto a vivir en la casa en la que creció. Trabaja en un teatro, pero no sobre el escenario, como había soñado. Y está divorciada y criando sola a sus hijos, exactamente igual que su madre (aunque sin su carrusel interminable de novios).
Cuando Mikey, el único amigo del instituto con el que todavía habla, la invita a su boda, lo último que le apetece es ponerse al día con su antiguo grupo. Pero se compra un vestido, se maquilla un poco y se pone una chaqueta vaquera porque todo en lo que puede pensar es en si Cary estará allí. ¿Querrá hablar con ella? ¿Después de todo lo que pasó?
La respuesta es sí. Y sí. Y sí.