Hay amores que hieren, patean y traicionan.
El capitán Bratt Lewis está de nuevo en el comando, con una nueva vida planeada y queriendo retomar el tiempo perdido. Pero las personas que dejó no son las mismas: Rachel James falló, el coronel ha jugado sucio y una nueva ficha ha entrado en el tablero.
Antoni Mascherano quien no es solo un bioquímico, sino también el líder de la mafia, ha puesto los ojos en la teniente James y su objetivo es tomarla como suya. El panorama se complica en esta segunda entrega donde los rencores empiezan a surgir, las relaciones, a agrietarse y los miedos, a avivarse.
Bien dicen que las verdades siempre salen a la luz, y el saber que tan cierto es se comprobará en esta nueva parte donde las pasiones no pueden ocultarse ni los sentimientos disimularse.
Cuando Leeds conoce a Layla, está convencido de que pasará el resto de su vida con ella, hasta que un ataque inesperado la deja luchando por su vida. Tras semanas en el hospital, Layla se recupera físicamente, pero las cicatrices emocionales y mentales han alterado a la mujer de la que Leeds se enamoró. Para retomar su relación viajan al hostal donde se conocieron peor una vez allí empiezan a suceder cosas inexplicables.
Leeds se siente deconectado de Layla y pronto encuentra consuelo en Willow, otra huésped del hostal con quien conecta enseguida. A medida que crece su curiosidad por Willow, su decisión de ayudarla a encontrar respuestas lo pone en conflicto directo con el bienestar de Layla. Leeds pronto se da cuenta de que debe tomar una decisión porque no puede ayudarlas a ambas. Pero si se equivoca, podría ser perjudicial para todas.
Es 2008, y un colapso inesperado sacude las calles de Harlem: un edificio de cinco plantas se derrumba, dejando una nube blanca de escombros que lo cubre todo. Mientras los servicios de emergencia y los periodistas irrumpen en escena, el vecindario se sumerge en el caos. Aparecen seis cuerpos sin vida, y hay desaparecidos. Mary Roe, veterana agente del cuerpo de policía desgastada por su trabajo, se obsesiona por hallar a uno de ellos. Felix Pearl, joven fotógrafo recién llegado a la ciudad, capta el horror del derrumbe y la vida del barrio. Royal Davis, propietario de una funeraria al borde de la quiebra, husmea entre los restos de la tragedia en busca de «clientes» que le ayuden a sacar su negocio adelante. Y Anthony Carter, tras un par de días sepultado bajo toneladas de ladrillo, emerge milagrosamente de entre las ruinas para convertirse en un hombre nuevo con una misión y un poderoso mensaje.
GREG RUCKA NOS AVANZA UN FUTURO DE DESIGUALDAD ECONÓMICA EXTREMA
EL MUNDO ya no está dividido por la política o la geografía, sino por las finanzas. El dinero es poder, y ese poder se encuentra en las manos de unas pocas FAMILIAS. Aquellos pocos que proveen servicios para una Familia gobernante tendrán sustento, ELEVADOS al rango de Siervo, con una vida cómoda garantizada para ellos y sus seres quedridos. Los demás son SOBRANTES. En cada Familia hay una persona a la que se le otorga lo mejor que la tecnología y el entrenamiento pueden ofrecer. Esta persona es el escudo y la espada de la Familia, su protector, su Lazarus. El Lazarus de la Familia Carlyle se llama Forever. Aquí empieza su historia.
Toño Azpilcueta pasa sus días entre su trabajo en un colegio, su familia y su gran pasión, la música criolla, sobre la que lleva investigando desde su juventud. Un día, una llamada le cambia la vida. Una invitación para ir a escuchar a un guitarrista desconocido, Lalo Molfino, personaje del que nadie sabe demasiado pero de gran talento, parece confirmar todas sus intuiciones: el amor profundo que siente por los valses, marineras, polkas y huainos peruanos tiene una razón más allá del placer de escucharlos (o bailarlos).
Elizabeth Zott es madre soltera y estrella a su pesar del programa de cocina de televisión más seguido de Estados Unidos. El enfoque inusual de Elizabeth para cocinar, combinar una cucharada de ácido acético con una pizca de cloruro de sodio, resulta revolucionario. Sin embargo, a medida que su éxito aumenta lo hacen también sus enemigos, porque Elizabeth no sólo está enseñando a las mujeres a cocinar sino también desafiándolas a alterar el orden establecido.