De Europa y América (1955-1960) cierra el período más activo de García Márquez en el campo del periodismo: período de intensas experiencias políticas, de dinamismo ideológico, de enriquecimiento estilístico. De hecho, estaba todo dispuesto para el esfuerzo creativo que inmediatamente había de traducirse en las páginas de La mala hora (1962) y, un lustro más tarde, en las de su obra maestra, Cien años de soledad. En las crónicas y reportajes que García Márquez enviaba allende el Atlántico, desde Ginebra, Roma, Venecia, Viena, París, el lector perspicaz hallará innumerables presagios de la gran obra literaria que incubaba el consagrado narrador colombiano.
Más allá del mito del adolescente genial y el poeta maldito, del enigma de su abandono de la escritura y de Europa, o de su cualidad de clásico moderno, la poesía de Arthur Rimbaud se mantiene viva, ofreciendo inagotables formas de relación entre la palabra y el mundo. En un primer momento, el de las Poesías, el estímulo de los distintos géneros poéticos -desde la sátira sociopolítica a la penetrante observación de la vida y la capacidad de autoanálisis- genera una gama asombrosa de recursos y se funde ya con la madurez. Tras este periodo arrollador y disperso, Rimbaud compone dos libros de poesía en prosa, Una temporada en el infierno e Iluminaciones, ambos de formato perfectamente nuevo, que abren una de las ramas más fecundas de la lírica moderna, la menos codificada, la más abierta aún. En esta Obra reunida, el poeta y crítico Miguel Casado nos ofrece su versión definitiva de toda la poesía de Rimbaud, el resultado de una frecuentación que se remonta a sus años de juventud, pero que se beneficia de una vida de lecturas y de reflexión sobre una obra que no ha perdido, siglo y medio después de su breve aparición, un ápice de su vigencia. El desafío de su Obra reunida sigue siendo la posibilidad de leer a Arthur Rimbaud como un poeta nuevo al que se llega siempre por primera vez.
Jane Bowles escribió una única novela, perfecta, Dos damas muy serias, una pieza de teatro, En el cenador, y los relatos reunidos en Placeres sencillos; un conjunto de obras cuya influencia en la literatura ha sido mucho mayor de lo que cabría esperar por su brevedad. Sin embargo, fue suficiente para forjar un estilo vanguardista y libre, una combinación deslumbrante entre una prosa concisa y diálogos ágiles y febriles, poseedores de una mezcla de integridad infantil, candor surrealista y ágil precisión.
Vuelve Eva Baltasar, autora finalista del Booker Internacional, con una novela deslumbrante.
«El estilo de Baltasar es impecable». -El País
«Exquisita, oscura y poco convencional». -Fernanda Melchor
Mantenerse a flote se ha convertido en tu única aspiración. Tienes un trabajo precario, una habitación realquilada y un título que acredita que eres de las que no pueden caer. Pero caes. Sin preaviso, el riesgo entra en tu vida. De un día para otro, todo lo que no te podía pasar sucede: te quedas sin techo, sin trabajo, y te parten la cara.
Ahora la vida ya no va de creerse las reglas. Ahora eres tú la que fabrica el engaño. Entrarás en las casas de los demás. Creerán que has venido a limpiarlas. Creerán que has venido a hacerles la vida más amable. Pero te has convertido en el lobo feroz, porque ya no tienes nada que perder.
Viviendo en la ciudad portuaria de Halifax (Nueva Escocia, Canadá), los días de Goyette están marcados por el hecho sustancial del Atlántico Norte, tanto por su presencia física como por sus connotaciones metafóricas. Y como muchos de los hechos abrumadores de la vida, nuestra conciencia de la importancia y el impacto del océano aumenta y disminuye a medida que el océano a veces acecha en el fondo, a veces se impone a nosotros, pero siempre, constantemente, es. En Océano Goyette elabora una especie de relato alternativo y apócrifo de nuestra relación con el océano. Océano recibió el premio Lieutenant Governor of Nova Scotia Masterworks Arts, uno de los más prestigiosos que concede el gobierno de esta provincia canadiense.
El cuerpo sin vida de una heredera yace en el vagón de un tren. Un joven popular es acuchillado en un baile de disfraces. Una anciana sospecha que está siendo envenenada. Un príncipe teme por su reputación cuando se sabe que su novia está implicada en un asesinato. El cadáver de un hombre solitario que habitaba una vieja mansión descansa en su habitación con un tiro en la cabeza. Estos son solo algunos de los casos a los que se enfrenta el detective belga. ¿Quién sino Poirot podría resolverlos?