En 1568, en los valles y montes de las Alpujarras, ha estallado el grito de la rebelión: hartos de injusticias, expolio y humillaciones, los moriscos se enfrentan a los cristianos e inician una desigual pugna que sólo puede terminar con su derrota y dispersión por todo el reino de Castilla.
Entre los sublevados se encuentra el joven Hernando. Hijo de una morisca y del sacerdote que la violó, es rechazado por los moriscos, debido a su origen, y por los cristianos, por la cultura y costumbres de su familia.
Durante la insurrección conoce la brutalidad y crueldad de unos y otros, pero también encuentra el amor en la figura de la valerosa Fátima, la de los grandes ojos negros. A partir de la derrota, forzado a vivir en Córdoba y en medio de las dificultades de la existencia cotidiana, todas sus fuerzas se concentrarán en lograr que su cultura y religión, las de los vencidos, recuperen la dignidad y el papel que merecen. Para ello deberá correr riesgos y atreverse a desafiar las leyes con audaces y peligrosas iniciativas...
La mansión retrata la caída de una familia que logró tener el control de un pueblo durante más de una generación y la voluntad de venganza de Mink Snopes, condenado por asesinato, que trata de redimir su pena por buena conducta para matar a su primo Flem, a quien acusa de no haber acudido en su ayuda. Faulkner, cuya obsesión, según sus propias palabra, eran "los problemas del corazón humano en conflicto consigo mismo", nos habla en estas páginas de ese Sur colonizado por la vulgaridad del Norte y sobre la existencia de unos seres que son, quizá, los más trágicos de toda su obra.
En la persona de la anciana Aaliya confluye el pasado y el presente de Beirut. Vive en una ciudad asediada por la violencia y el dolor, pero escapa de su terrible realidad gracias a la literatura. Huérfana de padre y repudiada por un marido al que nunca quiso, ha pasado la mayor parte de su vida leyendo en una librería y traduciendo en la soledad de su casa las grandes obras de la literatura de todos los tiempos a razón de una al año. Citas y títulos de Pessoa, Nabokov, Javier Marías o Italo Calvino desfilan y entretejen estas páginas, que repasan la historia reciente de Líbano y abren una puerta a la vida íntima de sus habitantes.
En un pueblo perdido de la provincia de Buenos Aires, muchas cosas están a punto de extinguirse. Durante la crisis económica de 2001 que desembocó en el corralito bancario, un grupo de vecinos se propone reunir el dinero necesario para llevar a cabo un proyecto que podría ser una salida de ña decadencia y la pobreza. Pero en medio de la incautación general de los ahorros, sufren una estafa particular que los decide a recuperar lo perdido. En esta novela Eduardo Sacheri narra la historia de la merecida revancha de los perdedores, consumada en una noche legendaria y secreta que quedará en el recuerdo.
Este libro está basado en el testimonio de 22 prostitutas cubanas, que ejercen su oficio en la República Dominicana, cada una de ellas desnuda su vida y cuentan cómo empezaron a trabajar como jineteras en Cuba o debutaron en una noche cualquiera, en esta otra tierra, pero al ser cubanas se les conoce como jineteras importadas.
Mujeres que hacen uso del sexo para obtener alimentos, ropa, dinero, objetos de valor un vehículo y por qué no decirlo, una visa para cualquier lugar del mundo.
En 1920, el barrio de Asakusa representaba para Tokio lo que Montmartre había sido para París en 1890 y lo que Times Square sería para Nueva York en 1940. Un lugar que permitía el anonimato, la libertad, la deriva; un lugar donde la vida fluía por todas partes, lleno de placeres sexuales y sociales.
La pandilla deAsakusa captura el encanto decadente de ese distrito de teatros de revista, bares de jazz y burdeles, arquitectura modernista y cines destartalados. Comparada con Duhlineses de James Joyce y Berlín Alexanderplatz de Alfred Dóblin, esta novela de Yasunari Kawabata retrata la energía desbordante de Asakusa mediante la crónica, el retrato popular, las escenas callejeras y un ritmo cinematográfico.
Diferente de su obra posterior, se pueden reconocer, sin embargo, ciertos motivos propios: el erotismo, la venganza amorosa, el influjo envenenado de Occidente. Testimonio impar del choque de las tradiciones milenarias de Japón con el florecimiento de la ciudad moderna. La pandilla deAsakusa confirma el carácter universal de uno de los artistas más eminentes del siglo XX.