El demonio me ha atrapado.
Lo que empezó como un error inocente se ha convertido en todo un infierno.
En mi defensa diré que no pretendía involucrarme con un príncipe de la mafia.
Pero él se ha abierto paso entre mis muros igualmente.
Jeremy Volkov puede parecer encantador, pero en su interior acecha un auténtico depredador.
Solo quiere poseerme, ser mi dueño.
Pero yo no tengo ninguna intención de quedarme en su mundo sangriento.
O eso creo.
Busco venganza.
Después de una cuidadosa planificación, le di al hombre que se metió con mi familia un poco de su propia medicina.
Pensé que terminaría ahí.
Pero no fue así.
Landon King es un genio artista, un niño rico elegante y mi peor pesadilla.
Ha decidido que soy la nueva incorporación a su juego de ajedrez.
Lástima para él, no soy un peón.
Si él pega, yo devuelvo el golpe el doble de fuerte y con la misma hostilidad.
Dice que me arruinará.
Pero no sabe que la ruina va en ambos sentidos.
He cometido un terrible error.
Siendo una princesa de la mafia, sabía que mi destino ya estaba decidido.
Pero seguí adelante y deseé a la persona equivocada.
Creighton King es una bandera roja con un envoltorio delicioso.
Es melancólico y obviamente no está abierto a una relación.
Así que pensé que nunca ocurriría.
Hasta que él ha despertado una bestia dentro de mí.
Me llamo Annika Volkov y soy la peor enemiga de Creighton.
Él no se detendrá hasta dominarme.
O hasta que yo lo domine a él.
He llamado la atención de un monstruo.
Yo no lo he buscado.
Ni siquiera lo he visto venir.
Y, cuando por fin me doy cuenta, ya es demasiado tarde.
Killian Carson es un depredador envuelto en el más sofisticado encanto.
Una persona fría, manipuladora y cruel.
Lo peor de todo es que nadie ve su lado malvado.
Pero yo sí.
Y eso me costará todo lo que tengo.
Huyo, pero ¿sabéis qué pasa con los monstruos?
Que siempre te persiguen.
He llamado la atención de un monstruo.
Yo no lo he buscado.
Ni siquiera lo he visto venir.
Y, cuando por fin me doy cuenta, ya es demasiado tarde.
Killian Carson es un depredador envuelto en el más sofisticado encanto.
Una persona fría, manipuladora y cruel.
Lo peor de todo es que nadie ve su lado malvado.
Pero yo sí.
Y eso me costará todo lo que tengo.
Huyo, pero ¿sabéis qué pasa con los monstruos?
Que siempre te persiguen.
La desaparecida localidad de Atlas, a pocos kilómetros del puerto más importante del Pacífico, acogió hasta 1892 a una población flotante de casi tres mil inmigrantes de doce nacionalidades, sirviendo de residencia temporal y epicentro de trámites aduaneros. Como una pequeña república, poseía su propia divisa y banco universal, una capilla ecuménica, diversas oficinas consulares, su propia estación de tren y, en los días de auge de la fotografía post mortem, su propia médium: la joven Abigail Clayton, quien, a través de su cámara de fuelle y la técnica del ambrotipo, recibía mensajes de los cadáveres que retrataba. Aristócratas y diplomáticos de todo el mundo viajaron a conocerla, fue amada y temida, hasta que una acusación de demencia y un juicio por homicidio terminaron con su corta carrera.
Dicen que estuvo encerrada en un manicomio casi veinte años antes de que la tuberculosis la matara. Eso dicen. A veces, la verdadera historia solo la conoce la misma Muerte. O se revela en sus fotos.