Un formidable tríptico que va del pasado reciente a un futuro postapocalíptico, en el que las expectativas y la pérdida se entremezclan en un mundo de rápida transformación.
«Excelente. Aunque se narren escenarios distópicos, futuristas o de ciencia ficción, lo que prevalece en estos relatos semiapocalípticos es el retrato de emociones humanas casi primitivas, de nuestra relación confenómenos fuera del control humano: y la incertidumbre, la nostalgia y el duelo que se derivan de ello».
Xita Rubert
Desde el pasado reciente a un futuro lejano, las tres historias incluidas en este nuevo libro de Daniel Galera nos hablan de expectativas y pérdidas, y de cómo, a partir de nuestros errores, reconstruir la vida en un mundo que se transforma a toda prisa.
«El dios de los helechos» relata la ansiosa espera de una pareja ante el nacimiento de su primer hijo en vísperas de las elecciones presidenciales de Brasil. Ambos se ven inmersos en una atmósfera de incertidumbre, tanto por el destino que le espera a su futuro hijo como por el rumbo del país.
G.W. Pabst, uno de los más grandes directores de cine, quizás el más grande de su época, está rodando en Francia cuando los nazis llegan al poder. Hollywood se presenta como la única salida para escapar de los horrores que anuncia la nueva Alemania, pero, bajo el sol cegador de California, el famoso director es un don nadie, y ni siquiera Greta Garbo, la actriz a la que catapultó, quiere ayudarle.
Su fracaso y las noticias sobre la enfermedad de su anciana madre lo llevarán de regreso a su Austria natal, ahora ocupada, en lo que supondrá la oportunidad perfecta para que el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, pueda captar de nuevo al genio del cine. Pabst está decidido a no dejarse someter por ninguna dictadura y responder solo ante el séptimo arte, pero la telaraña de la maquinaria nazi ha empezado a encerrarle en una posición desesperada.
Daniel Kehlmann retrata con maestría el pacto fáustico que dio lugar al descenso de Pabst a los infiernos, al convertirse en el cineasta del Tercer Reich. El director explora las complicadas relaciones entre arte y poder, belleza y barbarie, gloria y fracaso, en una novela tan entretenida como mordaz.
El pasado nunca muere, solo cambia de rostro.
Un thriller psicológico donde los secretos familiares y el miedo dictan el destino de sus personajes.
Como cada sábado, desde que decidió que su trabajo de fin de grado en Criminología versaría sobre la hibristofilia, esa rara patología que designa la atracción por criminales violentos, Olivia visita en la Prisión de Soto del Real a Pedro Díaz, autor de los asesinatos de tres jóvenes el día que cumplían la mayoría de edad. El mismo sábado que Pedro confiesa a Olivia que había perpetrado otros crímenes anteriores, Inés, la mujer de Pedro y madre de sus dos hijos, Alicia y Adrián, aparece asesinada en su casa. Los inspectores de Homicidios Virginia Lambert y Román Presedo serán los encargados de investigar un crimen que se complicará con el secuestro de Alicia, precisamente el día de su decimoctavo cumpleaños. Ambos sucesos tienen el inconfundible olor de la venganza.
Los disturbios de Muzaffarnagar, una serie de episodios de violencia comunal que tuvieron lugar en el estado de Uttar Pradesh en 2013, no fueron mucho más cruentos ni de mayor escala que otros acontecidos anteriormente en la India: varias víctimas mortales y decenas de miles de habitantes forzados a dejar su tierra. Es algo que ya ocurrió en el pasado y que probablemente volverá a ocurrir, ver a hindús y musulmanes enfrentándose con armas de fuego y espadas, espoleados por discursos de odio y retahílas de acusaciones mutuas. Cuando abundan las consignas religiosas, la verdad se convierte en algo inasible.
En El disturbio eterno, Joe Sacco recorre todo Uttar Pradesh para hablar con cargos gubernamentales, líderes políticos, cabecillas locales y, sobre todo, con las víctimas, mayoritariamente campesinos sin tierras. Su objetivo es comprender estos disturbios bajo el prisma de la violencia política. En el proceso, investiga las raíces de los enfrentamientos y se pregunta por algunos hechos centrales: ¿puede el salvajismo convivir con una democracia? ¿son las turbas y no los líderes quienes deciden el curso de los acontecimientos? ¿cómo pueden coexistir relatos tan distintos sobre lo sucedido? ¿cómo logran esconder los violentos su participación en esos actos homicidas?
Ningún lord había sido nunca jinete de dragones. Pero Jaxom, el joven señor de Ruatha, no es cualquier persona. Y cuando encontró un huevo más pequeño de lo normal, casi abandonado, y lo llevó a la sala de eclosión, selló su destino.
Nunca en la historia de Pern ha habido un dragón como Ruth. Pequeño y de un purísimo color blanco, es inteligente, valiente y leal. Sin embargo, debido a su tamaño, el resto de dragones lo desprecian, ya que no se le considera apto para pelear contra las hebras.
Un policía sin reglas. Una inspectora meticulosa. Un enemigo poderoso. Cuando despierten la ira del dragón negro, no habrá vuelta atrás
En la cultura china, los dragones se asocian con la buena fortuna. Excepto el dragón negro, que simboliza la maldad. Cuando a la inspectora Estela Domínguez le asignan el caso de cinco hombres que han sido ejecutados en lo que parece ser un vulgar ajuste de cuentas entre bandas locales, no imagina que acabará despertando la ira de un criminal cruel como un moderno dragón negro.
Estela tendrá como compañero en su investigación a Roi Conde, un policía renegado con métodos discutibles. También se cruzará en su camino con Virginia, una mujer misteriosa que ha regresado a su hogar tras años huyendo del pasado.
Envuelta en un violento duelo de traición y venganza, la estricta inspectora se verá obligada a decidir qué límites está dispuesta a traspasar si quiere acabar con el líder de una poderosa e implacable tríada china. A veces, diferenciar entre el bien y el mal deja de ser lo más importante.
Tras regresar a su ciudad natal, un Madrid desdibujado y sórdido, el protagonista de El dueño del secreto se ve implicado por una serie de casualidades en una supuesta conspiración contra el dictador, atrapado por la maquinaria de una conjura para cambiar el destino de España. Los recuerdos de su juventud se mezclan con la realidad de unos años turbulentos, en los que toda una generación se movía en un entorno de incertidumbre política y esperanza renovada.
El dueño del secreto es una novela fascinante que refleja las tensiones y cambios sociales que siguieron a la muerte Franco en 1975 y es también una acertada reflexión sobre la memoria, tanto individual como colectiva, y sobre cómo los eventos históricos moldean la vida de las personas.
Año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel, que ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los quince mil ciegos y su inesperada revancha.
Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.
Una maravillosa muestra del talento narrativo de Murakami que nos abre las puertas a otras realidades y nos lleva de la mano a mundos fantásticos.
Un hombre que se obsesiona con la insólita y misteriosa desaparición del elefante de un zoo, un abogado en paro que recibe el encargo de su mujer de encontrar a su gato, una pareja de recién casados que deciden atracar un McDonald’s en plena noche, una curiosa digresión sobre los canguros, un enano diabólico que baila, un joven empeñado en burlarse de su futuro cuñado, un pirómano confeso... Los protagonistas de estos relatos esperan algo. Un accidente, un hecho azaroso. Todo lo contrario ocurre en la escritura de Murakami, donde nada queda al azar. Alternando páginas inquietantes e hilarantes, El elefante desaparece es una prueba más de la capacidad de Murakami para cruzar la frontera entre lo cotidiano más realista y lo fantástico, capaz de transformar así la trivialidad de nuestras vidas.