Hace un siglo una revolución sin precedentes sacudió los cimientos de la ciencia. Comenzó en el intento de un joven de veintitrés años, Werner Heisenberg, por comprender el comportamiento de la materia a escalas pequeñas. Durante los siguientes dos años los fundamentos de la mecánica cuántica quedaron firmemente establecidos. Uno de sus ingredientes más intrigantes fue propuesto por Max Born: las probabilidades son el corazón de la cuántica. El universo de Newton, un mecanismo perfecto de relojería, se desplomaba y daba paso a un cosmos cuyos cimientos últimos estaban gobernados por el azar. El férreo determinismo mecanicista fue remplazado por la voluble tiranía del azar. Los rígidos engranajes dieron paso a una materialidad vaporosa, de extrañas superposiciones y entrelazamientos, que de un modo paradójico construye la robusta realidad que observamos. La mecánica cuántica explica las moléculas y la vida, los transistores y los láseres, y el mecanismo que permite a las estrellas brillar y a las aves migrar. Este libro es una invitación a revisar qué es el azar y cuál es su rol fundamental en la ciencia. Constataremos que Dios no solo juega a los dados sino que, sujeto también a la tiranía del azar, no puede hacer otra cosa.
Una de las razones por las que escribí este libro es
por el sorprendente asombro que experimentamos al contemplar el mundo natural. Por ejemplo, el topo dorado es el único mamífero iridiscente. Brilla literalmente
como el oro, pero es ciego y no puede percibir su propio resplandor. La otra razón era para exponer algo que todos sabemos: estas maravillas están en peligro de desaparecer y el tiempo para evitarlo se nos acaba».
Es probable que la Segunda Guerra Mundial sea el conflicto más estudiado de la historia de la humanidad. Sin embargo, la gran mayoría de las obras ofrecen de ella una interpretación sorprendentemente unidimensional. La presentan como una guerra buena, una cruzada contra el fascismo y una batalla del mundo libre y democrático contra quienes querían acabar con él: una parábola de los males del totalitarismo y el triunfo del orden democrático liderado por los Estados Unidos. Este libro intenta retirar las capas de mitología que cubren la Segunda Guerra Mundial y poner en cuestión las interpretaciones predominantes de la contienda. Rompe con las explicaciones estándares de la guerra y argumenta que las dimensiones centrales del conflicto fueron la raza y el imperio. Aborda la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento profundamente enraizado en el contexto más amplio de la historia mundial.