La prensa del corazón no deja de hablar de Kane Black, un acaudalado hombre de negocios y un seductor formidable. Pero, tras la fachada de playboy adorado, se oculta un hombre consumido por el dolor. Desde que hace años murió Lily, su esposa, Kane ha vivido como un espectro, obsesionado con el pasado e indiferente a las perpetuas luchas de poder de su ambiciosa familia, los Armand-Black.
Todo cambia cuando, en las calles de Manhattan, se encuentra con una mujer que podría ser Lily. La atracción es instantánea, y Kane, sin cuestionarlo, acepta el regreso de su amada esposa en la gura de esta enigmática y hermosa mujer. Comienza así un peligroso juego psicológico que desatará pasiones en la alta sociedad neoyorquina y pondrá en juego el futuro del imperio Armand-Black.
Un loro bocazas, un robo millonario… ¡y Geronimo al rescate!
¡Chocolate caliente, sofá y manta! Ese era mi plan en la tarde más gélida del invierno… hasta que mi primo Trampita apareció con un papagayo herido y muy chillón. Lo bautizamos Eco y, entre picotazo y picotazo, no dejaba de repetir una frase rarísima:
«¡Cava, bobo! ¡El oro está debajo del río!»
¿Una simple locura de loro… o la pista secreta de un tesoro escondido?
Para descubrirlo tendrás que acompañarme en una investigación llena de túneles misteriosos, trampas caseras y carcajadas superratónicas. ¡Ayúdame a descifrar los graznidos del pajarraco y a desenmascarar a la banda cavadora antes de que me dejen sin orejas ni bigotes!
Para Mallory Greenleaf, el ajedrez ha pasado a mejor vida. Ahora sopesa con cuidado cada decisión que toma: después de que dicho deporte hiciese estragos en su familia hace cuatro años, Mallory se dedica en exclusiva a su madre, a sus hermanas y a un trabajo basura con el que paga las facturas. Al menos, hasta que accede de mala gana a participar en un último torneo benéfico y, sin pretenderlo, machaca al famoso Matarreyes, Nolan Sawyer: el campeón mundial y el tío más malote del ajedrez.
La derrota de Nolan frente a una donnadie de cam-peón-ato deja de piedra a todo el mundo. Pero lo más desconcertante es que el chico quiere enfrentarse de nuevo a ella. ¿Qué clase de gambito está poniendo Nolan en práctica? Lo más inteligente sería dar media vuelta y marcharse. Abandonar. Dar por finiquitada la partida. Sin embargo, la victoria le brinda la posibilidad de embolsarse unos cuantos premios en metálico, algo que buena falta le hace, y, pese a todo, no puede evitar sentirse atraída por el enigmático estratega…