Una preciosa colección interactiva con mecanismos para deslizar, girar y soñar.
Rita y Sr. Oso se preguntan dónde está la luna.
Juntos descubrirán que no todo se ve con los ojos.
¡Descubre la serie de todo cartón perfecta! ¡Ideal para pequeñas manitas!
SOLO SE NECESITA UNA NOCHE PARA CAMBIAR DOS VIDAS
Conocí a Jax Haven en mi primer día en Montana. Era el desconocido más guapo que había visto en mi vida y, tras intervenir en la disputa en el supermercado que muy a mi pesar estaba protagonizando, me sonrió y me invitó a salir como si fuese lo más natural del mundo. Estuve tentada de aceptar… hasta que me dijo su nombre. Entonces hice lo que cualquier mujer sensata haría: rechazarle y fingir que no lo conocía cuando al día siguiente me incorporé como la nueva gerente del Rancho Haven River.
Jax no es mi jefe, pero sí uno de los dueños del rancho y una distracción que no puedo permitirme. Así que me concentro en mi trabajo, en mi rutina, en cualquier cosa que no sean sus hipnóticos ojos o esa sonrisa encantadora. Me prohíbo pensar en lo bien que le quedan los tejanos gastados o en lo increíblemente atractivo que está con ese maldito sombrero vaquero.
Todo iba según lo previsto hasta la fiesta de fin de año, cuando el champán me hizo bajar la guardia y acabar en su cama. Ahora ya no puedo seguir ignorando a Jax Haven, no con un bebé en camino.
Ser solo amigos nunca fue suficiente, pero ahora el tiempo juega en su contra.
Alexandra Baxter lo tiene todo planeado: estudiar, cumplir su promesa y no volver a equivocarse con nadie. Después de una relación que la dejó marcada, no piensa arriesgarse otra vez…, y mucho menos con alguien del equipo de baloncesto.
Blake King lleva años a su lado, escondiendo sentimientos que ya no puede seguir callando. Capitán del equipo, seguro y decidido, sabe que este curso es su última oportunidad para demostrarle a Alex que lo suyo puede ser algo más que amistad.
Entre clases, partidos y promesas difíciles de cumplir, lo que empezó siendo una amistad de toda la vida empieza a transformarse en algo imposible de ignorar.
Porque a veces el mayor salto no se da en la cancha…, sino en el corazón.