Tres amigos. Un objeto mágico. Un viaje en el tiempo.
Pablo, Daniela y Claudio van a la misma clase, pero aparte de eso no tienen nada en común. Lo que más le importa a Pablo es ser popular; a Daniela le encanta ver películas con su única amiga; en cuanto a Claudio… nadie tiene claro lo que le gusta.
El día en que van de excursión al museo, sus vidas cambiarán para siempre. Una fuerza inexplicable lleva a los tres chicos a tocar un antiguo objeto que, en realidad, es un artefacto mágico temporal.
Los tres viajan en el tiempo a un siglo en el que nada de lo que conocen existe. Allí descubren que son Cronomantes: seres capaces de dominar la fuerza del tiempo y viajar de un siglo a otro. El objeto mágico ha sido creado para reclamar su ayuda.
Hay libros que se leen con los ojos, otros con las manos, los hay que se deslizan por la piel como una caricia inesperada. Este se escucha. Como un latido.
Una madrugada cualquiera, en una ciudad como tantas, unas ventanas iluminadas revelan el inicio de un terremoto íntimo: ha llegado un bebé. O varios. En cada casa, una nueva vida trastoca el mapa doméstico y transforma los cuerpos de quienes cuidan. Lo que parecía rutina se convierte en territorio inexplorado, y el hogar muta: se vuelve nave espacial, nido, pista de circo, selva lunar, refugio precario o isla en la que naufragar.
En medio de estos nuevos paisajes, las familias exploradoras se abrirán camino hacia un sitio especial, otra casa en medio de un parque, donde encontrarán cobijo, irán estrechando nuevos lazos y convirtiéndose en tribu: una tribu de bichos raros que, a través de la fragilidad compartida, levanta con palabras e imágenes un lugar acogedor donde quedarse. Porque a veces, para habitar el mundo de nuevo, hay que volver a nacer.
Un grupo de amigos se reúne a la salida del colegio para llevar a cabo investigaciones detectivescas. Cuatro historias que invitan al lector a participar en el juego de pistas que, a través del entramado del texto y las ilustraciones, se le van presentando.