La vida es plácida en Kamakura. Amigos y vecinos se acercan a la pequeña papelería de
Hatoko, el negocio familiar que retomó hace un tiempo y donde continúa siendo escribiente.
Entre los trazos de pincel de las cartas que le encargan, se cruzan los destinos más inesperados
y conmovedores de sus clientes. Parece que todo sigue igual, pero Hatoko se ha casado y,
junto a Mitsurō, que tiene una hija pequeña, aprende a ser madre dentro de una familia poco
convencional. Enseña a la niña el arte de la caligrafía, tal como hizo su abuela, y comparte con
ella recetas de todo tipo de dulces y platos tradicionales. De este modo, tejen juntas una
relación única, capaz de crear un nuevo hogar donde sanar las heridas del pasado. A pesar de
que Hatoko es una maestra en el delicado arte de escribir para los demás, tendrá el reto de
escribir la carta más personal que ha hecho en su vida.
Han pasado cincuenta años desde que Peter Miller revelara los secretos de Odessa, una organización clandestina de antiguos nazis que luchaban por recuperar el poder. Ahora jubilado y convertido en una leyenda del periodismo, Miller se ha volcado en cuidar de su nieto Georg tras la muerte de su hijo y su nuera en un trágico accidente de coche.
Aunque Peter se apartó de su carrera para mantener a su nieto a salvo, no pudo hacer nada para impedir que el joven siguiera sus pasos y la reputación de Georg, que practica un periodismo incisivo y valiente, ha crecido rápidamente en el mundo digital.
Y este no es el único aspecto del pasado de Peter que ha florecido. Tras décadas en la sombra, y más poderosa que nunca, Odessa ha comenzado a extender de nuevo su veneno. El ascenso de la extrema derecha en Alemania, el auge de los partidos «patrióticos», la violencia contra los inmigrantes... Todos son síntomas de un peligro oculto que debe detenerse a toda costa.
Porque, mientras, los herederos de Odessa apuntan hacia su objetivo final: un sillón en la Casa Blanca.
Una nación siempre tiene más de una voz, y España no es la excepción. País de contrastes, en permanente debate consigo misma y en continua construcción, ha albergado aspiraciones múltiples y contradictorias a lo largo de los siglos. Pese a la creencia extendida de que las divisiones internas tienen su inicio en el siglo xx, cuando un grupo de escritores acuñó la expresión «las dos Españas», desencantados por los fracasos políticos y militares, e imaginaron una nación escindida en dos: una España moderna, sinónimo de derrota y decadencia, y otra tradicional, identificada con un pasado de grandeza, liderazgo y esplendor, la realidad es que, como demuestra Henry Kamen, dicha fractura se originó en el denominado Siglo de Oro. Ya por entonces los españoles estaban profundamente divididos sobre aspectos fundamentales, como su destino como nación o el poder imperial.