A principio de los años treinta, los comunistas ortodoxos tomaron erróneamente a Weil por «trotskista». Sintió aprecio por el hombre, incluso cierta admiración, pero rechazaba el fondo de su idea de revolución, sus análisis y sus estrategias políticas. El desacuerdo se manifiesta, además, en lo referente a la situación de Alemania en 1933 y especialmente frente a la ambigu¨edad de los socialdemócratas y la pasividad de los comunistas ante el ascenso del nazismo. Al contrario que Trotski, Weil sospechó que el establecimiento de los nazis en el poder sería duradero. Por lo demás, como es sabido, tampoco se hacía ilusiones respecto a la naturaleza totalitaria del régimen bolchevique. Por todo ello, los textos que componen este breve volumen aportan matices necesarios para comprender la esencial vocación política del pensamiento de Simone Weil.
Este volumen reúne dos ensayos fundamentales en los que Arendt profundiza en su obra magna, Los orígenes del totalitarismo.
A través del diálogo con pensadores como Montesquieu y Kant, analiza los rasgos distintivos del totalitarismo frente a otras formas de dominación como la tiranía o el despotismo.
Examina el papel del terror, la ideología y el aislamiento del individuo, ofreciendo una reflexión crítica sobre los mecanismos que sustentan los regímenes totalitarios.
El blanco, el negro y el rojo son los primeros colores que distingue un recién nacido. Este libro de alto contraste ha sido especialmente diseñado para estimular la vista de bebés desde los primeros días, favoreciendo su desarrollo visual y su curiosidad.
Con ilustraciones sencillas y de gran impacto, acompaña al bebé en un recorrido por el día a día: juegos, comida, naturaleza, animales, opuestos ¡y mucho más! Su formato de cartón resistente lo hace perfecto para las pequeñas manos y para los momentos de lectura compartida.
Libro infantil que invita a descubrir los sonidos del bosque mediante botones sonoros, promoviendo la curiosidad y la tranquilidad en los más pequeños.
Chanchito no es un cerdito cualquiera: sueña con convertirse en un hada, aunque todos insistan en que eso no es para él.
Pero Chanchito no se rinde, y con su varita en espiral, una nube de purpurina y mucho corazón, está dispuesto a demostrar
que la magia verdadera nace de creer en uno mismo.