En un mundo que gira fuera de su quicio, desmoralizado, que aparenta haber perdido su rumbo, se hace necesario retraer la vista al pasado, no para volvernos hacia atrás, sino para impulsarnos hacia adelante, porque, tal como expresa . Hanna Arendt, “es el futuro el que nos lleva hacia el pasado”. De ahí la importancia de acudir nueva vez a los llamados clásicos, puesto que, tal como señalaba Ortega y Gasset, estos hombres y sus obras no son clásicos porque han dado respuestas definitivas a los problemas de la existencia humana, sino porque “han . calado hasta el estrato profundo donde palpitan los problemas radicales. Porque vio algunos claramente y tomó ante ellos posición, pervivirán mientras aquellos no mueran”. Lo clásico no son los hombres ni sus obras, sino los problemas que el hombre una y otra vez se plantea durante su vida, su historia; cuando una nueva circunstancia nos enfrenta a esas mismas preguntas, los llamados viejos problemas cobran nueva vida
Continúa la trilogía de misterio de la autora de El verano en que me enamoré
Lillia, Kat y Mary tenían el plan perfecto: conspirar para vengarse de quienes les hicieron daño. Pero las cosas no salieron como esperaban en el baile de bienvenida.
Solo les queda seguir adelante y recomponerse, olvidar que alguna vez hubo un pacto. Pero no es fácil, no cuando Reeve sigue siendo un completo imbécil y Rennie es más cruel que nunca.
Y por otro lado, Mary… algo anda muy mal con ella. Si no puede controlar su ira, está segura de que alguien saldrá herido, aún más que Reeve.
Ojo por ojo, diente por diente, corazón roto por corazón roto. La única forma de que Reeve aprenda es destrozar su corazón, y Lillia se encargará de ello.
De la autora de Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes llega un libro necesario, valiente y lleno de imaginación. Cuentos espaciales para niños del futuro propone una nueva forma de narrar la masculinidad: libre, sensible, compasiva y emocional. Ambientados en planetas fantásticos y protagonizados por niños, niñas y criaturas inolvidables, estos cuentos invitan a repensar el coraje, el afecto, el cuidado y la identidad desde la ternura y la aventura. Una herramienta poderosa para educar desde la igualdad, la creatividad y la libertad interior.
De la amistad al amor no hay solo un paso. Hay muros y barreras que debemos estar dispuestos a derribar o a dejar caer.
Emily tiene un pasado que le gustaría olvidar y miedos de los que no le ha hablado a nadie. A lo largo de los años, ha ido creando una barrera para protegerse de aquello que le hizo daño, pero sus fantasmas no dejan de perseguirla, reabriendo heridas y creando nuevas grietas.
Sin embargo, Jake es divertido, carismático y siempre está ahí para Emily, y ella no puede evitar que su corazón se desborde cada vez que se acercan más de lo debido.
¿Conseguirá Jake derribar sus muros por completo? ¿Podrá Emily superar su pasado o se encerrará aún más para no volver a ser herida?
Simone Weil es, en palabras de Byung-Chul Han, la figura intelectual más brillante del siglo xx. En este ensayo breve y visionario, el filósofo surcoreano reinterpreta la obra de la filósofa francesa como una brújula ética y espiritual para nuestro tiempo. Frente a un mundo dominado por el rendimiento, el consumo y la hiperactividad, Weil —y con ella Han— nos invita a redescubrir el vacío, el silencio, la atención y la trascendencia como formas de vida posibles y necesarias.
Con un tono íntimo y meditativo, Han establece un diálogo entre siete conceptos fundamentales del pensamiento de Weil —atención, descreación, vacío, silencio, belleza, dolor e inactividad— y las heridas contemporáneas: la saturación digital, el individualismo, la pérdida de sentido y el colapso espiritual. A fin de cuentas, Weil nos conduce —nos seduce, dice Han— hacia otra realidad: una vida más libre, más honda, menos sometida al ruido y a la eficiencia.
La patología moderna está en la hipersimplificación que ciega la complejidad de lo real. Pero ¿cómo encarar la complejidad del conocimiento humano de un modo no simplificador? El pensamiento complejo está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento. En este libro se recoge una serie de ensayos y presentaciones, realizados entre 1976 y 1988, en los que Edgar Morin introduce el concepto de lo complejo, de lo transdisciplinar. Su búsqueda es la de, desde ámbitos muy diversos de la práctica social y científica, desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana. Este modo debe permitir una praxis ética no solo en el campo del conocimiento, sino de la acción cotidiana cualquiera sea el ámbito en el que nos desempeñamos. El conocimiento, así, siempre será, por necesidad, mulltidimensional, abierto y flexible, aunando a los seres humanos en su aventura hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades.