Después de la tormenta, Ian y Amy deben enfrentar la realidad de sus sentimientos. "No puedo quererte", fue lo que Ian le dijo mientras la estrechaba entre sus brazos. Amy sabe que eso no es verdad. Su corazón late por él, y ella no puede evitar sentir que está enferma de amor. ¿Puede alguien como Ian, consumido por el dolor, encontrar la fuerza para sanar? ¿Puede un ser roto resurgir de sus cenizas? Por Amy, quizá, vale la pena intentarlo. Juntos deben enfrentar el pasado y encontrar un futuro donde el amor no sea una enfermedad, sino una cura. ¿Hallarán la manera de quererse sin destruirse? La respuesta solo la encontrarán si siguen ahí
Con su poder de emocionar y crear personajes cargados de sensibilidad, Wendy Davies continúa la trilogía que dio inicio con Estoy aquí.
Hace un siglo una revolución sin precedentes sacudió los cimientos de la ciencia. Comenzó en el intento de un joven de veintitrés años, Werner Heisenberg, por comprender el comportamiento de la materia a escalas pequeñas. Durante los siguientes dos años los fundamentos de la mecánica cuántica quedaron firmemente establecidos. Uno de sus ingredientes más intrigantes fue propuesto por Max Born: las probabilidades son el corazón de la cuántica. El universo de Newton, un mecanismo perfecto de relojería, se desplomaba y daba paso a un cosmos cuyos cimientos últimos estaban gobernados por el azar. El férreo determinismo mecanicista fue remplazado por la voluble tiranía del azar. Los rígidos engranajes dieron paso a una materialidad vaporosa, de extrañas superposiciones y entrelazamientos, que de un modo paradójico construye la robusta realidad que observamos. La mecánica cuántica explica las moléculas y la vida, los transistores y los láseres, y el mecanismo que permite a las estrellas brillar y a las aves migrar. Este libro es una invitación a revisar qué es el azar y cuál es su rol fundamental en la ciencia. Constataremos que Dios no solo juega a los dados sino que, sujeto también a la tiranía del azar, no puede hacer otra cosa.