From the art of liars, the monsters came . . .
Ever since art gave life to bloodthirsty shadows, creative works have been forbidden and talented creators sacrificed to the Sinless—the immortal royals who feast on human blood in return for their protection.
Inana’s secret storytelling nearly got her killed once, and she’ll be damned if she’s ever caught again. With a bounty on her head, she keeps to the city’s dark underbelly, where she earns a meager living from thrill-seeking patrons desperate to hear her illicit fiction. Until Dominic, a Shadowbane, catches one of her performances.
Dominic is a half-Sinless monster hunter as fearsome as his prey. But to complete his hunt, he needs an artist to summon the shadows . . . he needs Inana. Dominic delivers an ultimatum: Serve him or he’ll claim her bounty. When survival is all Inana has left, the choice is clear—at least until she can betray him and leave him for dead.
As their tense alliance leads them into the heart of danger, dark secrets unravel—about each other, their world, and the threats they face. But the greatest risk of all is the desire growing between them. There’s something more sinful than lust at play, and it could bring the world to its knees.
Si vives en este mundo, sabrás que marcar tus límites no es tarea fácil. Ya sea en el trabajo, en las reuniones familiares, en las cenas con amigos o en el día a día con la pareja: decir «no» nos cuesta horrores. E incluso, cuando conseguimos hacerlo, no siempre nos sale con la educación y el talante que nos gustaría. Por suerte, como casi todo en la vida, esto también se puede aprender.
En las sociedades primitivas, las primeras normas se referían al uso de bienes y territorios, a la vida y a la integridad física. A medida que las sociedades se vuelven más complejas, surgen normas que rigen a toda la comunidad, su vida y sus relaciones. Nace así el primer embrión del derecho, y el deseo de que “el derecho a la fuerza” sea sustituido por “la fuerza del derecho”. El autor identifica cinco fases en la historia de los derechos de la persona: la teorización, codificación, internacionalización, universalización y globalización. El trasfondo individualista, en el que nace la teoría de los derechos subjetivos, justifica la posición inicial de la Iglesia católica. Se analizan también algunos debates sobre los derechos fundamentales y, en particular, la visión antropológica: solo si se acierta en esto ―defiende el autor― es posible el “desarrollo humano integral” y una sociedad mejor.