Sydney Shaw, como todas las mujeres solteras de Nueva York, tiene una suerte nefasta con las citas. Lo ha visto todo: hombres que mienten en su perfil online, hombres que le endosan la cuenta de la cena y, lo peor de todo, hombres que no pueden dejar de hablar de su madre. Pero, por fin, la fortuna se ha puesto de su parte.
Acaba de conocer a un chico que resulta absolutamente perfecto. Es guapo, encantador y trabaja como médico en un hospital. Sydney está deslumbrada. Entonces, el brutal asesinato de una joven -la última en una serie de muertes similares por toda la ciudad- comienza a desesperar a la policía. ¿El principal sospechoso? Un hombre misterioso que había tenido una cita con sus víctimas antes de matarlas.
Sydney debería sentirse segura. Después de todo, está saliendo con el hombre de sus sueños. Pero no consigue librarse de la sospecha de que el novio perfecto puede no serlo tanto como parece.
Porque alguien está vigilando todos sus movimientos y, si no descubre la verdad, podría ser la próxima víctima...
Los dioses no están muertos; tan solo están dormidos, encerrados en cuerpos mortales, desperdigados por el mundo y esperando a que la chispa adecuada los despierte. Y mi padre es el más despiadado de todos.
Me crio para obedecer. Para sangrar. Para ser su espada cuando llegue el momento. Y ahora me ha enviado a la Universidad de Endir, un lugar lleno de linajes antiguos y secretos letales, para recuperar el Mjölnir, el martillo de las leyendas. Si fracaso, todas las personas que quiero morirán.
Pero Aric Erikson no formaba parte del plan. Él es el heredero del enemigo. Distante. Peligroso. Y… la única persona de quien no puedo permitirme enamorarme. Se ha aislado por completo detrás de un muro de hielo, pero cuanto más me ordenan que lo descifre, más difícil me resulta recordar dónde terminan las mentiras y dónde comienzo yo.
Ahora, lo único que me separa de una guerra que decidirá el destino del mundo son una misión que yo no escogí… y un hombre a quien nunca debí amar.
Pero, si yo soy la chispa, tal vez él sea la mecha.
¿Y los dioses? Están a punto de despertar furiosos.