«Pero en definitiva, ¿qué es Lo Nuestro? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a los otros, un secreto compartido, un pacto unilateral».
Martín Santomé, viudo con tres hijos, en las vísperas de su jubilación comienza a registrar en un diario su vida gris y sin relieve. La vida cotidiana de la rutina en la oficina y la de un hogar desunido y crispado se verán alteradas cuando irrumpe en su rutina la joven Laura Avellaneda, su nueva empleada. Y este hombre, casi sin proponérselo, decide abrir en su vida un paréntesis luminoso.
Publicada con motivo del centenario del nacimiento de Julia Uceda, una de las autoras más importantes de su generación y de la poesía española contemporánea, esta antología es fruto de la colaboración entre la poeta, que trabajó en ella hasta poco antes de su muerte en 2024, y su sobrino el artista Francisco Uceda. A todo lo que pase y se borre y se pierda recoge poemas de sus diez libros publicados, desde Mariposa en cenizas (1959) hasta Escritos en la corteza de los árboles (2013), y los acompaña de ilustraciones expresamente realizadas para la ocasión, en una hermosa edición que rinde homenaje a la memoria de Julia Uceda y reivindica tanto su perdurable ejemplo moral como la fuerza y la singularidad de su poesía.
En un abrir y cerrar de ojos, Sofia pasa de ser una arquitecta que trabaja en un prestigioso estudio de Barcelona y que vive con su gran amor, a sentirse una fracasada con el corazón hecho trizas.
Entre los peores días de su vida y el hotel rural de Venanson, un pueblo inhóspito de los Alpes Marítimos, una sola pregunta: «¿Y por qué no?». ¿Por qué no volver a empezar? ¿Por qué no darse la oportunidad de ser otra Sofia?
Encargada de gestionar las reservas inexistentes del hotel, pronto se hará amiga de Ethan y Julien. Ambos la ayudarán a sanar las heridas de su vida en Barcelona y a reencontrarse con sentimientos y sensaciones que creía olvidadas.
En Venanson, Sofia vivirá días de revelación, de pequeñas felicidades en forma de miradas y sonrisas fugaces, de excursiones y de preocuparse por nada. Pero punteando estos días luminosos -pues la felicidad no es nunca completa ni perfecta- también hallará una tristeza persistente que puede echarlo todo a perder.
Nadie ha dicho que sea fácil jugar a ser adulto.