Un recorrido por la Italia del siglo XVIII de la mano de uno de los grandes clásicos
de nuestra literatura.
En 1793 Leandro Fernández de Moratín viaja a Italia en una precipitada huida tras haber presenciado el asalto a las Tullerías de París. En una época en la que el viaje se consideraba una práctica formativa, el autor y dramaturgo español inicia un apasionante recorrido por el país transalpino que durará tres años, y que lo llevará a visitar las ciudades más insospechadas, a conocer a personajes extravagantes, e incluso a transitar por los pintorescos paisajes de Gran Bretaña, Bélgica, Alemania y Suiza.
En Viaje a Italia, Moratín recoge su experiencia en una tierra fragmentada en regímenes políticos, y se presenta como un viajero culto, pero a la vez dispuesto a entregarse a todo tipo de aventuras. Así entrelaza con agudo sentido del humor las glorias del Renacimiento y de la antigua Roma, pero también las desventuras de aristócratas insensatos, de grandes damas prostituidas, de generales sin ejército y de clérigos bribones.
Durante los casi cuarenta años en que Italo Calvino colaboró con la prestigiosa editorial Einaudi, leyó centenares, tal vez miles de manuscritos de autores tanto desconocidos como consagrados, y aceptó algunos, dando a conocer o consolidando así sus carreras, mientras rechazaba otros (a veces con gran dureza), a sabiendas de que como editor literario debía seguir siempre la corriente de afinidad o simpatía que esos textos despertaban en él aun a riesgo de equivocarse o pecar de arbitrario.
¿Qué pasaría si nuestra supuesta superioridad intelectual fuera, en realidad, nuestro mayor defecto? En este fascinante recorrido por las mentes del reino animal, Justin Gregg nos invita a cuestionar las certezas que tenemos sobre nuestra propia inteligencia, que quizá no sea el pináculo de la evolución que solemos creer. Con una mezcla perfecta de rigor científico, reflexión filosófica y humor mordaz, a través de capítulos que exploran la verdad y la mentira, la moralidad, la conciencia de la muerte y la miopía pronóstica que nos ha sumido en la actual crisis climática, estas páginas nos demuestran que quizás seríamos más felices si, como un narval, viviéramos sin angustias existenciales ni preocupaciones por el sentido de la vida. Al fin y al cabo, ¿de qué nos sirve ser tan listos si eso nos impide disfrutar del presente o evitar la destrucción de nuestro planeta?