Ningún hombre es una isla, dijo el poeta. Pero una isla puede convertirse en las personas que la han buscado, imaginado, padecido o conquistado. Envueltas por el mar, esa metáfora del infinito, en las islas la experiencia humana alcanza sus más altas cotas de utopía y barbarie. Como un explorador antiguo, Ernesto Franco propone en este libro anfibio —mitad verdadero y mitad fantástico— un fascinante islario donde confluyen la novela de aventuras, el tratado antropológico, la historia natural y la crónica bélica. Y lo hace a través de los relatos hipnóticos que va desgranando el Pilota, un lobo de mar aficionado al ron y al tabaco que posee la sabiduría de aquél que ha surcado todos los océanos y desembarcado en todos los puertos.
Como quien encuentra un mensaje en una botella confiado al capricho de las aguas, el lector hallará en estas páginas un compendio inagotable de fábulas isleñas: el mito del laberinto de Creta; el misterio de las estatuas de la Isla de Pascua; las correrías de los piratas en Tortuga; las fugas imposibles de Alcatraz; el asombro de Darwin en las Galá-pagos… Y descubrirá que las islas no son sólo puntos en un mapa sino un territorio de la mente, una invitación al viaje a través de las palabras y la fantasía.
EL REY HA MUERTO.
Y, en sus últimos momentos de vida, nombró a Ruby, una criada, única heredera del trono.
LA CORONA ESTÁ EN JUEGO.
Ruby va a necesitar todos sus recursos e ingenio para hacer valer sus derechos. Sobre todo, cuando encuentre una nota en la que el difunto rey afirma que su muerte fue en realidad un asesinato… y que Ruby podría ser la siguiente.
LA PARTIDA ACABA DE EMPEZAR.
Ruby sospecha de todos los habitantes de palacio, desde los entrometidos consejeros hasta la malvada reina, y muy especialmente de los apuestos príncipes. Todos tenían sus motivos para matar al rey. Cada uno de ellos oculta un secreto mortal. Sucumbir a los encantos de los príncipes podría ser la perdición de la joven reina. Sin embargo, a medida que se acerca la hora de la verdad, la tentación amenaza con hacer añicos la determinación de Ruby por llegar hasta el final.
Han pasado siglos desde que el Ejército Dracónico alzó el vuelo, casi extinguiendo a la humanidad.
Marosa Vetalda está prisionera en su propia casa, controlada por su frío padre, el rey Sigoso.
Al otro lado de las montañas, su prometido, Aubrecht Lievelyn, gobierna Mentendon en todo menos en el nombre. Juntos, pretenden dar paso a un mundo mejor.
Un mundo mejor parece imposiblemente lejano para Estina Melaugo, que caza a las bestias dracónicas que han dormido por el mundo durante siglos.
Y ahora el gran wyrm Fýredel se agita, e Yscalin será el primero en caer...