El fascismo no va a ganar la discusión.
«En España se está produciendo una sustitución cultural».«El cambio climático es un invento woke».«La democracia no sirve para nada».«Las feministas odian a los hombres».
¿Te suenan?
Ya va siendo hora de parar esta epidemia de bulos.
Adriana Hest, politóloga y jurista, especializada en seguridad internacional, desmonta una por una las mentiras que infestan los parlamentos, las redes, los platós y los debates cotidianos con el arma más eficaz: la verdad.
Con rigor, datos y mucha ironía, ofrece 50 argumentos políticos para no quedarte en blanco ante las ideas simplistas, irracionales y falsas que dominan la actualidad, como que "los pobres viven de paguitas" o que "Trump se atreve a decir las cosas como son".
Desde la inmigración hasta la crisis de la vivienda, pasando por la sostenibilidad, el clasismo y el nuevo machismo que campa a sus anchas, tendrás los argumentos más afilados para defenderte del odio, la manipulación y la ignorancia
Contra el fascismo y el odio, información y datos.
Skandar está rodeado de enemigos.
Comienza el cuarto curso de Skandar y sus amigos en el Nidal, y, nada más empezar, los unicornios de la Isla sufren una terrible maldición que amenaza con cambiarlo todo. Con una Comodoro dispuesta a eliminar el elemento espíritu por completo y una hermana empeñada en vengarse, Skandar está rodeado de peligros.
Cada vez hay más unicornios afectados por la maldición, y Skandar y sus amigos emprenden una misión contrarreloj para salvarlos. ¿Lograrán detener la maldición antes de que la Isla se destruya para siempre?
Prepárate para conocer a héroes inesperados, descubrir la magia de los elementos, librar feroces batallas en el cielo, participar en carreras trepidantes y, por supuesto, para enfrentarte a unos unicornios sedientos de sangre.
«Nadie pondrá en duda que soy un padre afectuoso con todos los hijos de mi imaginación, y que ningún otro progenitor puede querer a su familia con tanta ternura. Pero, como muchos padres afectuosos, tengo un hijo favorito en el fondo de mi corazón. Y su nombre es David Copperfield.»
Este reconocimiento de Dickens en el prólogo a la edición de 1867 de la novela tiene el valor de venir de su propio «padre». Pero, desde su publicación por entregas entre 1849 y 1850, David Copperfield no ha dejado más que una estela de admiración, alegría y gratitud. Para Swinburne era «una obra maestra suprema». Henry James recordaba que de niño se escondía debajo de una mesa para oír a su madre leer las entregas en voz alta. Dostoievski la leyó en su prisión en Siberia. Tólstoi la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y el capítulo de la tempestad, el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Fue la novela favorita de Sigmund Freud. Kafka la imitó en Amerika, y Joyce la parodió en el Ulises. Para Cesare Pavese, en estas «páginas inolvidables cada uno de nosotros (no se me ocurre elogio mayor) vuelve a encontrar su propia experiencia secreta».