En un mundo donde las riquezas se persiguen sin discernimiento y las deudas se convierten en cadenas silenciosas que atan tanto al creyente como al no creyente a la ansiedad, la desesperanza y las frustraciones —factores que, combinados, generan graves enfermedades biológicas y psicológicas— llega a nuestras manos el libro Santidad Financiera.
Esta obra nos invita a descubrir que la verdadera prosperidad nace de un alma alineada con Dios. A través de fundamentos bíblicos, claves místicas y ejemplos de personas que han sabido integrar la espiritualidad con las finanzas, se muestra cómo es posible alcanzar una prosperidad genuina siendo buenos administradores de los recursos que el Creador nos permite generar y gestionar.
La desaparecida localidad de Atlas, a pocos kilómetros del puerto más importante del Pacífico, acogió hasta 1892 a una población flotante de casi tres mil inmigrantes de doce nacionalidades, sirviendo de residencia temporal y epicentro de trámites aduaneros. Como una pequeña república, poseía su propia divisa y banco universal, una capilla ecuménica, diversas oficinas consulares, su propia estación de tren y, en los días de auge de la fotografía post mortem, su propia médium: la joven Abigail Clayton, quien, a través de su cámara de fuelle y la técnica del ambrotipo, recibía mensajes de los cadáveres que retrataba. Aristócratas y diplomáticos de todo el mundo viajaron a conocerla, fue amada y temida, hasta que una acusación de demencia y un juicio por homicidio terminaron con su corta carrera.
Dicen que estuvo encerrada en un manicomio casi veinte años antes de que la tuberculosis la matara. Eso dicen. A veces, la verdadera historia solo la conoce la misma Muerte. O se revela en sus fotos.