Durante los años recientes, Juan Gabriel Vásquez ha ofrecido en sus columnas para El País una mirada incisiva y crítica sobre los eventos que han trastocado nuestra sociedad y nuestros tiempos. El presente volumen reúne una selección de esos textos, en los que no sólo analiza los hechos, sino que también se aventura en una reflexión profunda sobre el rol de los ciudadanos en la construcción de la verdad y la memoria colectiva, además de señalarnos que el arte no es un lujo, sino una necesidad. Así, con plena lucidez, Vásquez nos recuerda la importancia de reconocer, observar y documentar la realidad.
«Comencé a escribir columnas de opinión a mediados de 2007», dice el autor en el prólogo. «En estos diecinueve años convulsos, el oficio de mirar el mundo desde la página de un periódico ha cambiado más de lo que nadie hubiera podido prever: ha cambiado el periodismo, por supuesto; ha cambiado lo que decimos cuando decimos opinión. Sobre todo, han cambiado nuestros materiales de trabajo: la realidad en la que nos movemos y nuestra capacidad de emitir juicios sobre ella.
Cuba ha sido muchas veces escrita, discutida, reinterpretada. Desde las crónicas coloniales hasta los ensayos más recientes, su historia ha sido contada desde la exaltación patriótica y desde la crítica más aguda. Este libro plantea una síntesis de su compleja trayectoria: desde los pueblos originarios hasta nuestros días, pasando por la colonia azucarera, la república semisoberana y la revolución castrista. Lejos de visiones cerradas, con una escritura clara y documentada, ofrece al lector una herramienta clave para entender por qué Cuba sigue siendo un país atrapado entre su historia y su porvenir, entre la memoria de lo que fue y la incertidumbre de lo que será.
Rafael Rojas es profesor e investigador del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Una de las mayores autoridades en la historia de Cuba.
La vida espiritual es un arte que se aprende gracias a buenos maestros. Sin embargo, a la hora de la verdad se trata de una experiencia individual e intransferible. El discípulo avanza por el camino portando en sus manos la Sagrada Escritura y manteniendo en su corazón la fe que ha resistido el discurrir del tiempo.En la comunidad de los creyentes se participa del encuentro gozoso con el Resucitado, pero durante un largo trecho cada uno tendrá que acompañar a solas al Único capaz de explicar las Escrituras y partir el pan vivificante.En la vida espiritual, por otro lado, no existen recetas milagrosas ni nada de extraordinario. Por eso, este libro se limita a recordar los fundamentos y los medios que han servido a tantas personas a lo largo de la historia, y en especial a aquellos llamados a seguir la senda de la soledad, el silencio y la escucha.Ninguna imagen mejor para representar esta experiencia que la del niño que reposa confiado en los brazos de su madre. Para él, ese regazo es el cielo en la tierra.Giuseppe Forlai es eremita de la diócesis de Roma, director espiritual en el Seminario Mayor y docente de teología y vida consagrada en distintos centros académicos.