«Germanito, hijo. Estate tranquilo que no pierdo mi saque desde el 72.»
Con estas palabras tranquilizadoras cruzábamos la red hacia el otro lado de la pista el Abuelo y yo con un objetivo claro en la cabeza: derrotar a unos rivales que nos habían llevado a un partido igualado y que sin duda venderían cara su derrota en el último juego.
Miguel Delibes fue, además de escritor, un hombre de familia. Una vertiente poco conocida y que mostraba a borbotones en el ámbito más íntimo. El tenis, la bici, la caza, Sedano, los entresijos familiares o los nervios que sufrió antes de la entrega del Premio Cervantes son algunos de los pasajes que nos relata el segundo de los dieciocho nietos del escritor que, a pesar de no haber disfrutado de un abuelo al uso, conoció de cerca a una persona especial que se desvivió, a su manera, por todos y cada uno de ellos.
Ángeles y demonios: la realidad oculta de la educación dominicana es un análisis crítico y profundamente humano del sistema educativo nacional. A lo largo de sus páginas, la autora expone la brecha existente entre las normativas que prometen calidad y la realidad cotidiana que se vive en las aulas. Mediante un recorrido histórico, pedagógico y normativo, acompañado de testimonios reales y evidencia empírica, la obra revela las tensiones que enfrentan docentes, estudiantes, familias y directivos, así como las presiones políticas y burocráticas que distorsionan el verdadero sentido de educar.
Este libro nombra los ángeles que, con vocación y resiliencia, sostienen la educación, y los demonios que la debilitan desde prácticas injustas y estructuras fallidas. Más que una denuncia, es una invitación a mirar sin filtros, reflexionar con honestidad y comprometerse con la transformación de la educación dominicana.
En la región montañosa de Texas, donde los secretos están más enraizados que los robles, el decimosexto cumpleaños de Sophie Matthews promete ser la fiesta del año. Al fin y al cabo, su padre no ha escatimado en gastos, y su mansión recién renovada es el escenario perfecto para la celebración, por mucho que haya vecinos que la considerasen embrujada.
Antes de que Sophie pueda soplar las velas de su pastel de cumpleaños, un cuerpo se desploma desde el balcón. La pista de baile, antes iluminada, ahora está salpicada en sangre… y todos los invitados son sospechosos.
Al fin y al cabo, la lista de asistentes es mortal: Dani, su madrastra, tiene psicosis postparto; Kim, su madre, es alcohólica; Orlaith, la niñera, habla con los fantasmas de la mansión; Mikayla es la chica solitaria del colegio; y el grupito de chicas malas del instituto finge ser su amiga…
¿Quién es el cazador… y quién la presa?