Un relato épico de la gesta que cimentó el primer Imperio global de la historia.
Esta es la historia de los intrépidos españoles que tras el descubrimiento de América se lanzaron a surcar un nuevo océano -al que llamaron Pacífico- y lograron asentarse en las islas Filipinas, estableciendo un enclave único: un encuentro entre Oriente y Occidente sin precedentes con culturas como la china o la japonesa.
Elcano, Loaysa, Legazpi o Urdaneta son algunos de los nombres que pasaron a la historia, pero junto a ellos también navegaron quienes, sin figurar en los libros, buscaron fortuna o simplemente sobrevivir: carpinteros, pilotos, grumetes, soldados, escribanos, religiosos, agricultores, artesanos, comerciantes... A lo largo de estas páginas conoceremos sus aventuras, no exentas de peligros, desafíos y desdichas, pero también de hazañas sin igual. Viajaremos con ellos a través del increíble proceso sociocultural que supuso establecerse en un lugar tan remoto y diferente, con un análisis exhaustivo que nos ayude a comprender la epopeya que allí se vivió en una época histórica incomparable.
Este libro reúne por primera vez una selección de sus viñetas más icónicas y entrañables, publicadas en sus títulos anteriores:
Las vidas que dibujamos, El mundo es un regalo, Las cosas que importan, Un libro contigo, Gracias, El pequeño libro del amor y El pequeño libro de las madres.
Además, esta recopilación guarda una sorpresa: ilustraciones inéditas que solo podrás descubrir entre sus páginas.
72 kilos dibuja lo que todos vivimos: el amor, la pérdida, la esperanza, el agradecimiento, la soledad, la alegría de las pequeñas cosas... Un recorrido visual y emocional que funciona como espejo, porque cada página puede ser un refugio, una caricia o un empujón para seguir adelante.
El campo de concentración de Auschwitz es el sinónimo del mal absoluto que el nazismo preconizó. Los judíos y gitanos sirvieron como cobayas para la experimentación diabólica de los nazis, gaseando a más de un millón de personas y matando de hambre, frío, agotamiento o, simplemente, de soledad y desesperanza.
Sin embargo, muchos presos resistieron a la total deshumanización del campo esforzándose por mantener la dignidad. Cuidar la higiene, escribir o dibujar eran actos que ayudaban a sobrevivir.
Esther Mucznik cuenta a través de las voces de aquellos que sobrevivieron al infierno de Auschwitz el insoportable silencio tras los asesinatos de niños, la barbarie de la experimentación médica sobre miles de hombres y mujeres o la lucha por sobrevivir en un campo de horror y muerte. Estos son los relatos que deben servir para mantener viva la memoria de aquellos que sucumbieron a la maquinaria del terror nazi.