Es primavera de 1963 y George Smiley ha dejado el Circus. Con los restos de la guerra de espías entre Occidente y la Unión Soviética esparcidos por toda Europa, él solo desea una vida más tranquila. Pero Control tiene otros planes: un agente ruso ha desertado y el hombre al que fue enviado a asesinar en Londres ha desaparecido. Smiley acepta a regañadientes una última tarea sencilla: entrevistar a Susanna, una emigrante húngara y empleada del hombre desaparecido, e intentar seguir el rastro de alguna pista. Pero en su ausencia, las sombras de Moscú se han alargado. Muy pronto, Smiley se verá envuelto en un misterio peligroso que definirá las batallas por venir… y atacará el corazón de su enemigo más grande.
Ambientada en la década perdida entre dos entregas emblemáticas de la saga de George Smiley —El espía que surgió del frío y El topo—, esta novela es el regreso extraordinario y trepidante al mundo del mayor escritor de ficción de espías: John le Carré.
Cuando Paula le regala a su hermano un antiguo reloj de pared creado por su bisabuelo, la madre de ambos sufre un infarto al verlo y termina hospitalizada.
Paula comienza a indagar, porque su intuición le dice que no ha podido ser una simple casualidad, y descubre un mensaje enigmático dentro del reloj: «Está lloviendo y te quiero». ¿Y eso qué significa?
Su búsqueda la llevará a desenterrar la historia de su familia en el País Vasco: cuatro generaciones marcadas por el hambre, el amor y la templanza. Desde las luchas políticas que desembocaron en la Guerra Civil y atravesaron la feroz época del franquismo hasta el presente. Una gran metáfora sobre el tiempo, un hermoso tapiz de emociones sobre aquello que heredamos, una estremecedora saga familiar que recorre el último siglo de España.
Un nuevo desafío para el detective Cupido
«Uno de esos autores que, sin apenas hacer ruido, ha logrado encaramarse a lo más alto de la novela negra española actual.» José Belmonte, La Verdad
Cuando en Breda desaparece una joven llamada Wendy Paraíso, la policía propone al detective Ricardo Cupido que lidere la investigación. El rastro de la joven se perdió tras la filtración de un vídeo sexual en el que ella tenía relaciones con un futbolista. Este grabó el encuentro, pero fue otra persona quien lo difundió en las redes de forma anónima. Si Cupido es un investigador muy metódico, Wendy, por su parte, siempre ha sido caótica, olvidadiza y voluble. No permanece demasiado tiempo en ningún lugar, y lo cierto es que se mete en problemas constantemente. En el pasado, Wendy tuvo una hija a la que abandonó en Breda con sus abuelos tras la muerte de su pareja. Y hacia ellos se dirige Cupido para iniciar sus pesquisas.