Bienvenidos a la ciudad de Elantris, la poderosa y bella capital de Arelon llamada «la ciudad de los dioses».
Antaño famosa sede de inmortales, lugar repleto de poderosa magia, Elantris ha caído en desgracia. Ahora solo acoge a los nuevos «muertos en vida», postrados en una insufrible «no-vida» tras una misteriosa y terrible transformación.
Un matrimonio de Estado destinado a unir los reinos de Arelon y Teod se frustra, ya que el novio, Raoden, el príncipe de Arelon, sufre inesperadamente la Transformación, se convierte en un «muerto en vida» y debe refugiarse en Elantris. Su reciente esposa, la princesa Sarene de Teod, creyéndolo muerto, se ve obligada a incorporarse a la vida de Arelon y su nueva capital, Kae.
Es probable que la Segunda Guerra Mundial sea el conflicto más estudiado de la historia de la humanidad. Sin embargo, la gran mayoría de las obras ofrecen de ella una interpretación sorprendentemente unidimensional. La presentan como una guerra buena, una cruzada contra el fascismo y una batalla del mundo libre y democrático contra quienes querían acabar con él: una parábola de los males del totalitarismo y el triunfo del orden democrático liderado por los Estados Unidos. Este libro intenta retirar las capas de mitología que cubren la Segunda Guerra Mundial y poner en cuestión las interpretaciones predominantes de la contienda. Rompe con las explicaciones estándares de la guerra y argumenta que las dimensiones centrales del conflicto fueron la raza y el imperio. Aborda la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento profundamente enraizado en el contexto más amplio de la historia mundial.
Aunque Sera se ha liberado de las garras de Kolis y ha regresado con sus seres queridos, no todo está en calma. Los recuerdos todavía la atormentan, pero Sera, por fin, tiene esperanza en un futuro con la otra mitad de su corazón y de su alma. Nyktos desea, ama y acepta todas las partes de ella... incluso las más monstruosas.
Sera y Ash tienen que luchar por todo lo que hay en los mundos, y Nyktos no tiene ninguna duda de que Sera puede ser la Reina de los Dioses. No obstante, ella debe tener fe en sí misma si quieren convencer a las otras cortes para que los apoyen contra Kolis, y poder hacer así de Iliseeum y del mundo mortal lugares mejores y más seguros para todos.
A medida que Sera empieza a desentrañar la importancia de su estirpe y del verdadero significado detrás de la profecía, queda claro que todo lo que ha ocurrido y lo que todavía está por venir es mucho más grande que Kolis y sus retorcidas obsesiones.