Cassie está huyendo por un tramo desolado de autovía. Huye de ellos. De esos seres que, aunque parezcan humanos, deambulan por el campo eliminando a cualquiera, dispersando y aislando a los escasos supervivientes.
Cassie sabe que la única opción para seguir con vida es seguir sola. Sin confiar en nadie. Hasta que se encuentra con Evan Walker, un enigmático joven que parece capaz de ayudarla a encontrar a su hermano. Ha llegado el momento de tomar una elección definitiva: confiar o perder la esperanza, desafiar o rendirse... Abandonar o luchar.
An ultimatum from Summer Preston’s thesis advisor thrusts her into an unexpected collision with the hockey team’s captain, Aiden Crawford. She’s caught between conflicting desires of fulfilling her lifelong dream of becoming a sport psychologist and staying as far away as possible from the god-awful sport. And once she meets Aiden—well, let’s just say he confirms all her worst assumptions about hockey players.
Being the captain of the college hockey team has its perks, except when a reckless mistake by Aiden’s team threatens to jeopardize their entire season. As punishment, Aiden’s coach nominates him as the subject of a student research project. Participating is the last thing he wants to do, especially since the girl leading the project looks like she could wield his skates as a weapon.
Summer can’t stand Aiden’s blasé approach to life, and Aiden doesn’t understand why she’s twenty years old with a twenty-five-year plan. But their bickering soon turns to bantering—and once they let their guards down, there’s nothing to check their feelings.
Rox ha partido a la región del oeste en busca de una aldea perdida habitada por Guardianes. Mientras una riada de supervivientes acude a la Ciudadela en busca de un refugio seguro, tras sus muros florece un nuevo movimiento filosófico, la Senda del Manantial, cuyo líder predica el fin del mundo conocido... para bien o para mal.
Xein, por su parte, ha sido enviado a la Última Frontera, de donde pocos regresan con vida. Pero Axlin se ha propuesto rescatarlo.
Vacaciones en el paraíso... ¿o no?
Para cualquier chica, pasar el verano en Italia sería un sueño hecho realidad. Para Olivia James, en cambio, no lo es, porque eso significa quedarse en casa de Jax DeLuca, su ex. El chico que le rompió el corazón.
Al llegar al pequeño pueblo costero donde se encuentra la villa de la familia DeLuca, Olivia se reencuentra con Jax, pero también conoce a Angelo, su primo, el chico más guapo que ha visto nunca y que, además, no para de llamarla principessa...
Decidida a aprovechar el verano, Olivia se convence de que tanto ella como Jax han pasado página. ¡Es hora de volver a enamorarse!
Aunque... ¿y si en realidad nunca se han olvidado?
¿Y si este es el momento de darse una nueva y perfecta oportunidad?
Un joven ingeniero retenido por su trabajo en una pequeña localidad de Massachussets observa a un hombre lisiado y envejecido que recoge en la oficina de correos una revista y un sobre con medicamentos. Es invierno y el ambiente del pueblo es claustrofóbico. El aspecto educado del hombre, la edad que no corresponde a su físico, los misteriosos silencios y prevenciones que despierta su presencia en los demás, su vida casi aislada en una destartalada granja con dos mujeres, llevan a preguntarse al ingeniero por qué sigue viviendo en un sitio de donde, como dicen los lugareños, «casi todos los listos se marchan». Pero el hombre tiene un motivo para no haberse marchado, o para haberlo intentado y nunca conseguido: una historia en la que se mezclan la fatalidad del destino y todas las sutilezas del amor prohibido. Ethan Frome (1911) es una nouvelle cuyo escenario –los pueblos y bosques de Nueva Inglaterra– es toda una tradición de la más distinguida literatura norteamericana (de Hawthorne a Lovecraft) pero una excepción en una novelista esencialmente moderna y urbana como Edith Wharton. Sin embargo, desde su publicación, no dejaría de ser una de sus obras más características, uno de los ejemplos más celebrados de su sensibilidad y de su estilo. Un auténtico clásico norteamericano y una auténtica lección de arte narrativo.
Hubo una vez en una isla del Caribe, durante el tiempo de las dictaduras de América Latina y las grandes guerras del mundo, un despreciable tirano que gobernó con mano férrea por más de treinta años. Los envilecidos cortesanos de su tenebrosa capilla y la numerosa legión de sirvientes genuflexos le llamaban cautelosamente “El jefe”. Esta es la borrosa historia del pequeño bribón que recorrió los caminos más retorcidos de la niñez hasta crecer con el rostro endurecido y el alma en azufre; dispuesto a llegar hasta las puertas del infierno y arrebatarle el trono y la guadaña al mismo Lucifer. Se trata de una aproximación forense a la realidad histórica y a las circunstancias familiares y socioeconómicas que anidaron el surgimiento de la más depravada tiranía del Caribe. Es una historia novelada con ribetes de ficción, inspirada en hechos, lugares y personajes de la vida real. Una construcción literaria en regresión a partir de una realidad histórica conocida. Un relato imaginario de lo que pudo haber sido en un tiempo en función de lo que realmente fue.
Llega el invierno a Unicornia y junto a él: la nieve, las fiestas navideñas y ¡la obra de teatro anual de la escuela!Este año representaremos La estrella del invierno, y Sara, Paula y yo seremos las protagonistas. ¡Yujuuu!¡Necesitamos ensayar! ¿Y qué mejor lugar que el Bosque Blanco?Una vez allí, nos encontramos con un Yeti sonriente y muy simpático. Pero ¿por qué estará tan solo?
Anastasia Allen está decidida a entrar en el equipo olímpico de patinaje artístico de Estados Unidos y, cuando consigue una beca para la Universidad de California, todo parece ir de acuerdo con su plan.
El objetivo de Nathan Hawkins como capitán del equipo de hockey es mantener a sus chicos sobre el hielo cueste lo que cueste, pero todo se complica cuando tienen que compartir pista con una patinadora guapísima y con muy mal genio.
La situación obliga a estos rivales a pasar tiempo juntos, pero Anastasia está tranquila. Sabe perfectamente que un jugador de hockey jamás podría distraerla, y mucho menos Nate... ¿verdad?