¿Le faltan palabras frente a un cuadro?¿Quisiera interesar a los niños en el arte? Este es su libro. 30 obras de arte comentadas en este volumen desde el Renacimiento hasta el siglo XXI, con un sencillo lenguaje dirigido a los niños de distintos grupos de edades, desde los cinco años hasta la adolescencia le guiarán para estimular su interés por el arte.
¿Qué diferencia hay entre sarcasmo e ironía? ¿O nihilismo y fatalismo? ¿O sexo y género? Parte de una nueva serie, este libro está concebido como manual de iniciación a la filosofía e intenta dar respuesta a la pregunta «¿Qué diferencia hay…?» empleando un enfoque del todo novedoso. Los 150 conceptos filosóficos analizados son tratados en parejas para evitar confusiones terminológicas: unas, habituales; otras, no tanto. La ventaja de tratar dos definiciones a la vez es que se aborda directamente el núcleo de un tema y se evitan errores conceptuales. Este libro no solo ayuda a aclarar cada término, sino también a distinguir un charlatán de un cerebrito, un sofista de un sabio o un argumento pobre de uno bien razonado. Adam Ferner ha trabajado en el campo de la filosofía académica en Francia y el Reino Unido, así como en diferentes escuelas y centros de formación. De entre sus obras destacan Organisms and Personal Identity, Pensar diferente, La biblioteca del filósofo (con Chris Meyns), How to Disagree (con Darren Chetty) y Philosophy: Crash Course (con Zara Bain y Nadia Mehdi). También ha publicado artículos de filosofía en revistas populares y especializadas.
La novela, que narra las aventuras de una muchacha llamada Dorothy Gale en la tierra de Oz, es una de las historias más conocidas de la cultura popular norteamericana y se ha traducido a muchos idiomas. Gracias al gran éxito de El maravilloso mago de Oz (título acortado más adelante como El mago de Oz) L. Frank Baum escribió trece libros más sobre la tierra de Oz.
El personaje de Peter Pan acabó por convertirse muy pronto en un clásico y su fama traspasó fronteras. La mayoría de críticos opinan que lo que realmente quería comunicar el autor escocés con su obra era la necesidad de no olvidar al niño interior que todos llevamos dentro.
En 1868 aceptó el cargo de editora en una revista femenina en la que se encargaba de escribir breves historias, poemas y consejos. Poco después, a petición de sus editores abandonó sus propios proyectos literarios para escribir una historia para «chicas», Mujercitas. En 1869 se publicó la segunda parte: Aquellas mujercitas donde los protagonistas tienen ya una vida adulta. A partir de este momento se iban a solucionar todos los problemas económicos de la familia Alcott, puesto que la novela alcanzó de inmediato un gran éxito.