El oficio de pensar: diálogos filosóficos (tomos 1 y II) ofrece una panorámica del quehacer intelectual y espiritual de 42 filósofos con los que el profesor, investigador y filósofo dominicano Andrés Merejo Checo mantiene profundas conversaciones sobre problemas cruciales de nuestro tiempo. Publicados originalmente por entregas en el periódico digital Acento, estos diálogos se adentran en una miríada de aspectos fundamentales de estos tiempos convulsos, acelerados y llenos de incertidumbre. En estas páginas se encuentran reflexiones que abarcan desde problemas de la realidad dominicana hasta temas relacionados con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, avances que nos plantean un reto crucial y que han generado una reconfiguración de la realidad a partir de la emergencia de la realidad virtual y de las inteli gencias artificiales, que inciden cada vez más no solo en el cibermundo, sino en la realidad física de nuestras vidas.
La Cósmica, obra fundamental del profesor Osvaldo García de la Concha, representa un hito en la historia de la ciencia dominicana. Publicada en 1929, en un contexto marcado por la inestabilidad política y social de la República Dominicana, García de la Concha se atreve a proponer una teoría alternativa a la relatividad de Albert Einstein. Con esta obra, el autor desafía los fundamentos de la física moderna desde una visión filosófica y científica | profundamente original. En La Cósmica, García de la Concha critica varios aspectos de la relatividad de Einstein, especialmente el uso del continuo espacio temporal en cuatro dimensiones y el tratamiento de los campos gravitatorios y electromagnéticos.
Quien «mata» a los muertos es el olvido. El recordarlos los revive, los hace eternos. Los muertos que ofrendaron sus vidas por la patria no mueren jamás, porque viven en las dimensiones de la historia, en las esencias de la Patria y en el corazón del pueblo.
Por eso, como dijo el antropólogo cubano Joel James, impedir el olvido es una necesidad de los oprimidos. Esta es la misión de este libro del sociólogo dominicano Dagoberto Tejeda.
Este libro ofrece un enfoque único sobre el Génesis, no desde perspectivas teológicas tradicionales, sino guiado por la iluminación del Espíritu Santo y el deseo de buscar el reino de Dios y su justicia. Su propósito principal es revelar el mensaje central de las Escrituras: el plan de salvación de nuestro Señor Jesucristo, trazado desde antes de la fundación del mundo y cumplido en su pasión, muerte y resurrección.
En estas páginas, el autor invita al lector a renunciar a una mirada religiosa y a permitir que el Espíritu Santo ilumine el verdadero significado de las Escrituras, entendiendo que la Biblia no es un texto para alardear de conocimientos, sino una guía hacia la vida eterna. Génesis, como el resto del Antiguo Testamento, apunta siempre hacia Cristo, quien es el único camino al Padre.
Este libro es un llamado a escudriñar la Palabra con humildad y fe, reconociendo que las figuras literarias y los relatos del Génesis no son meras historias, sino símbolos y profecías que apuntan al cumplimiento del plan de Dios. Más que una obra de estudio, es una invitación a recibir el mensaje del Evangelio y a recordar que el pueblo de Dios pertenece a un reino celestial, eterno y sin fronteras.
La niña está jugando en el parque reparte caramelos a sus amigas acaricia al perro de otro niño corre detrás de una pelota. En el futuro, la mujer que sueña su pasado ansía que todo se detenga que la dulce niña no crezca que no descubra el terror de la colmena que la alegre pelota se convierta en explosivo.
Rosa Silverio ha escrito unos cuentos sobre el amor y el deseo, unos cuentos de dolor y de ternura que están llenos de veracidad y que van desde la inocencia y la ironía hasta el horror más seco y memorable. Un buen ejercicio de introspección en el alma humana.
Quién es la peor me pregunto mirando mis manos manchadas y mi tintero vacío Quién me ha clasificado y me ha sepultado cuando aún respiro. Quién ha osado despellejarme y falsificar mi escritura ¿Quién pretende poder conmigo? Acaso no sabéis que no soy moneda de cambio y que mi huerto no fue cultivado por ladrones ni usureros Yo misma he sembrado cada fruto cada semilla que ha germinado ha sido por el trabajo persistente de mis manos y hoy que me despojo de carnes prestadas de falsas evidencias y de maldiciones vetustas exijo que se presente ante mí el que haya cortado mi trenza el que me haya quemado, quien me haya tachado de infame Y aquí delante, en este tribunal que antes me ha juzgado que rinda cuentas, que asuma sus responsabilidades que unja mis pies con el mejor aceite que me borre el título de la peor de todas y guarde la piedra para siempre.