Las constelaciones familiares, indagan en las relaciones y traumas que subyacen en todas las familias. Estos pueden haber dejado, sin que necesariamente seamos conscientes de ello, una profunda huella en nuestra personalidad, en las conductas que adoptamos, en los miedos que nos acechan y en la forma de afrontar los obstáculos. Es como una herencia transgeneracional, aparentemente imperceptible, que solo sale a la luz con las herramientas adecuadas.
El tarot se ha utilizado desde tiempos inmemoriales para la consulta e interpretación de hechos de nuestro presente, pasado y futuro, así como de las emociones que estos pueden provocar. El uso de los naipes ayuda a acceder a la psique o al subconsciente de las personas.
Conjugando ambas herramientas, y añadiendo otras como el Oráculo Belline, la numerología, la cábala, la astrología o los chakras, la autora muestra soluciones, y para facilitar su comprensión aporta testimonios reales.
No esperes encontrar a una adivinadora de futuro, en cambio, sí que hallarás una terapeuta que te mostrará el camino para que resuelvas tus conflictos.
Él buscaba venganza. Ella, sobrevivir. Conocerse será su salvación.
Para Leah el baile es mucho más que una secuencia de movimientos al ritmo de una melodía: es su refugio, piruetas que hablan de sueños y eluden miedos.
Tiene tres reglas claras: mantenerse lejos de los chicos malos, pasar desapercibida y no buscar problemas.
Sin embargo, un golpe de mala suerte ―o tal vez el destino― la llevó a estar en el lugar equivocado en el momento menos oportuno y la convirtió en testigo de algo que nunca debería haber presenciado.
Ian vive en un laberinto oscuro en busca de venganza y justicia.
Su vida se ha transformado en una bomba de sueños rotos, crímenes y violencia. Ha planificado hasta el último detalle de su futuro y está dispuesto a sacrificarlo todo.
Incluso si eso significa renunciar a los atardeceres, a contar estrellas o a bailar bajo la lluvia.
Existen caminos destinados a cruzarse y decisiones que pueden cambiarlo todo.
Un slow burn altamente adictivo.
A veces los mejores planes son los inesperados.
Zoe y Axel son polos opuestos y, a la vez, muy similares.
A él le encantan las matemáticas; ella las odia.
Él es reflexivo; ella da muy pocas vueltas a las cosas.
A él no le gusta el chocolate; a ella no le importaría alimentarse de por vida a base de dulces.
Los dos creen que no encajan, los dos agradecen el silencio y los dos desconocen lo que uno siente cuando se enamora.
Aunque quizá el punto de unión más importante entre ambos es que los dos están a punto de averiguarlo.
Un hombre sale de un supermercado chino cargado de baratijas que el cajero le ha endilgado al carecer de cambio. Unas pilas AAA, un ojo de goma con luz, una hebilla dorada, una minúscula cámara fotográfica, una cucharitalupa… La aventura más inesperada lo aguarda a la vuelta de la esquina, y en forma episódica, estos objetos aparentemente inútiles articularán una trama delirante en la que aparecen extraterrestres idénticos a los seres humanos, sistemas de tráfico de información entre planetas también idénticos, una misteriosa nostalgia alienígena ante mundos indistinguibles y una máquina capaz de multiplicar los mundos.
El bosque era el lugar al que me gustaba escapar en mi niñez y mi adolescencia; aquél era mi lugar. Allí aprendí que la oscuridad brilla, más aún, resplandece; que los vuelos de los pájaros escriben en el aire antiquísimas palabras, de donde han brotado todos los libros del mundo...» Así comienza este singular relato, un texto de fabulación y poesía, extraído del discurso que la escritora barcelonesa, Ana María Matute, pronunció en 1996 con motivo de su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española.
La publicación de esta obra, en 1985, convirtió a Enrique Vila-Matas en un autor de culto. La insólita historia de la sociedad secreta de los shandys, la más alegre, singular y chifl ada que jamás existió, y de la que formaron parte fi - guras como Duchamp, Walter Benjamin, Blaise Cendrars y Aleister Crowley, sin olvidar a Georgia O?Keefe y a Rita Malú, era un artefacto narrativo inusitado en las letras hispánicas. Su autor, que manejaba con igual descaro una documentación sólida y cosmopolita y la fantasía más excéntrica, levantó una cartografía erudita y descacharrante inspirada las vanguardias históricas de comienzos del siglo XX, toda vez que lanzaba un manifi esto a favor de la levedad, un auténtico programa estético y moral. A casi cuarenta años de su aparición, y en el vigésimo aniversario de Libros del Zorro Rojo, publicamos a modo de homenaje esta versión ilustrada por Julio César Pérez, Amarillo Indio, sin duda uno de los artistas más portátiles de su generación.
Varios años después de publicar La invasión (1967), Ricardo Piglia reescribió los relatos que integraban el libro siguiendo la máxima de Hemingway, según la cual todo lo que se saque de un relato no hará más que mejorarlo. A las diez narraciones primitivas se sumaron otras cinco, aparecidas en revistas literarias, y dos más que escribió durante el proceso. Piglia partió de la misma situación inicial, consciente de que «la misma historia con otros protagonistas es otra historia (y sin embargo en un sentido es también la misma)». Lo es, en efecto, ya que en todos los relatos emergen los temas que conforman su imaginario: la revisión crítica de la historia de Argentina, la frontera entre ficción y realidad, o las tramas metaliterarias donde sus autores de cabecera aparecen como un personaje más.
¿Qué sucedería si te reencontrases con tu primer amor?
Nicholas Moir y Giselle Joyce se hicieron amigos desenterrando deseos que los habitantes de Deaton Crest escondían bajo las flores de la plaza del pueblo. Pidieron un deseo en voz baja: volverse a ver. No imaginaron que el destino lo cumpliría de la peor forma, provocando que los Joyce acogieran a Nicholas en su hogar tras el fatal accidente de los Moir.
Cuando la tragedia vuelve a unir sus caminos tras cuatro años separados, los retales de la historia de amor que mantuvieron a escondidas durante la adolescencia vuelven a latir. Regresan el rumor de la playa, el jardín de amapolas, los besos de buenas noches que erizaban la piel… Y cada velada observando el cielo nocturno que dictaminaba las horas que podían pasar juntos.
Los corazones tienen memoria y los suyos se niegan a olvidar. Pero ¿es posible seguir enamorado de alguien con el transcurso del tiempo o solo nos aferramos al calor de los recuerdos?
Martina y Bruno tienen su primera misión secreta como ninjas: salvar a Quesito Azul, el hámster más apestoso del planeta.
Está claro que están más que preparados para la aventura…, ¿o no?
¡KIIIIIIÁÁÁ!