La obra que fundó la teoría política occidental y sigue dando forma a nuestro modo de entender la ciudadanía y el poder.
¿Cómo fundar un Estado capaz de evitar la discordia civil y promover una vida común justa? ¿Es posible esbozar sus fundamentos comparando otros sistemas de gobierno? A estas preguntas se enfrentó Aristóteles en el siglo IV a. C., en un momento en que la polis griega atravesaba una profunda crisis. Considerado el primer filósofo sistemático de la historia, emprendió en el Liceo una investigación sin precedentes sobre las formas de organización colectiva. El resultado es la Política: el tratado filosófico más completo que nos ha legado el mundo antiguo sobre el poder y la ciudadanía.
«Me muero si no llegas»: es la amenaza amistosa de Mara a Manu. O así figura anotado en el cuaderno de una de las dos, quien, tiempo después, intentará seguir la pista de esas cinco palabras. Es diciembre de 1989, el último verano de un momento en la vida de dos muchachas que acaban de cumplir la mayoría de edad. Una, la que convoca, necesita huir. La otra, la que se queda, no sabe que la cita es una despedida y que en adelante vendrá un vacío, que los recuerdos se agolparán en su cabeza y harán desmadre, que el tiempo se trizará y su existencia en este nuevo escenario se verá intervenida por la conjetura de una vida presunta. La suya, la de la amiga, la del entorno: el mundo que va quedando atrás y el que imagina disparado hacia delante.
¿Qué se hace con lo que no está, cómo se incorpora ese vacío? ¿Qué papel cabe a la imaginación en lo que nos contamos? ¿Cuántas personas somos o podemos llegar a ser si nos empeñamos en convertirnos en otras?
El clásico contemporáneo que sentó las bases del periodismo narrativo moderno.
En los ensayos que forman la primera parte del libro, Tom Wolfe realiza un provocativo análisis de un fenómeno surgido hacia la mitad de la década de los sesenta que convulsionó el panorama literario norteamericano: la aparición del llamado «Nuevo Periodismo», que según Wolfe arrebata el centro a la esterilizada y agonizante novela y se convierte en el género literario más rico de la época.
Para los Nuevos Periodistas, que se sumergían donde «pasaban las cosas», había que «tomar contacto con completos desconocidos, meterse en sus vidas de alguna manera, hacer preguntas a las que no tengas derecho natural de esperar respuesta, pretender ver cosas que tú no tienes por qué ver, etc.» y, ante la incapacidad de los novelistas para enfrentarse al cambio vertiginoso experimentado por la sociedad norteamericana, «tenían todos los años sesenta locos de Norteamérica, obscenos, tumultuosos, mau-mau, empapados en droga, rezumantes de concupiscencia, para ellos solos».
La cruda y conmovedora historia de un hombre que no sentía el dolor físico.
Aquejado de una rara condición genética, Edward H. Gibson nació sin la capacidad de sentir dolor físico. Su cuerpo no advirtió ni heridas ni accidentes, y fue presentado en la sociedad médica de Nueva York como el primer caso conocido de analgesia total congénita.
Este libro es un emocionante estudio sobre el dolor, su dimensión simbólica y las discrepancias entre la experiencia verdadera y su representación. Abocado a la condición de freak, el protagonista se sublima en un gesto desesperado o irónico: crucificarse en público frente a la multitud. A medio camino entre el ensayo narrativo y la reflexión filosófica, Barba transforma esta anomalía biológica en una alegoría del extrañamiento y la otredad.
"Has heredado mis gustos, tesoro mío. Te encantan los cataclismos, el soplo del viento entre los árboles, el amor a los bellos árboles, los ríos y el mar", escribió Sidonie Landoy a su hija Colette en una carta de 1907. En respuesta, la escritora ofrece a su madre el retrato de una mujer libre y apasionada, entregada a sus hijos, a la naturaleza y a los animales. En torno a ella gravitan su marido -el enigmático Capitán, lector empedernido-, sus dos hijas y los dos "salvajes" hijos varones que abandonan el hogar para recorrer el campo... Un bellísimo relato autobiográfico a través del cual la gran escritora hilvana el recuerdo de una infancia feliz en el que tienen cabida tanto la nostalgia como la celebración de la vida.
La biblioteca de Alexander Pechmann alberga una joya especial: un volumen con las páginas amarillentas, el lomo desgastado y la cubierta de lino rojo manchada, como si hubiera estado durante meses a la deriva en un bote salvavidas. Se trata de la novela favorita de su tatarabuelo, marinero, al que se remonta la fascinación familiar por la literatura marítima que se ha transmitido de generación en generación. En este extraordinario ensayo, el autor rastrea esta querencia, explorando las conexiones e influencias que unen obras célebres a otras más recónditas, y nos invita a realizar un intrépido viaje por los siete mares de la literatura, donde desde los tiempos de Odiseo navegan barcos fantasma y rugen temibles tormentas, se producen naufragios, se amotinan tripulaciones y prolifera el contrabando. En definitiva, el quimérico lugar que promete el descubrimiento de infinidad de tesoros.
La vida de Petrarca, peregrinus ubique, fue un continuo vagabundeo por ciudades de media Europa, pero también una tenaz búsqueda de escenarios para el yo en los que el poeta se afanó por confortar su alma recreándose en la belleza de los lugares, propiciando ciertas ceremonias poéticas y erigiendo la imagen que legaría a la posteridad. En Los lugares de Petrarca se imbrican literatura, arquitectura y paisaje, biografía y ensayo, libro de viajes y diálogo anacrónico para describir el apasionante periplo que va desde los sofisticados palacios de los papas en Aviñón y las cortes de los príncipes italianos en tiempos de la peste negra hasta los singularísimos retiros erigidos por Petrarca en Fontaine-de-Vaucluse y Arquà. Los diversos paisajes y escenarios permiten responder algunas de las preguntas que inquietaron al autor del Canzoniere tanto como nos siguen inquietando a nosotros: ¿por qué buscamos la soledad en la naturaleza?, ¿de qué huimos?
En Walden, Henry David Thoreau relata la experiencia de apartarse durante dos años de la vida convencional para poner a prueba sus propias convicciones. En una modesta cabaña junto a una laguna de Massachusetts, el autor se enfrenta a una pregunta incómoda y radical: ¿hasta qué punto vivimos por inercia, aceptando normas y necesidades que no hemos elegido?
Publicado en 1854, Thoreau convirtió su retiro en un experimento práctico que lo sitúa en el origen del pensamiento ecologista y de la desobediencia civil moderna. Esta edición presenta una nueva traducción de Jordi Giménez Samanes, precisa y luminosa, acompañada de un prólogo que contextualiza la obra y subraya su vigencia: la de un libro que no propone huir del mundo, sino mirarlo y habitarlo de otro modo.
Una epopeya donde el honor se paga con sangre y la venganza no conoce el perdón.
El cantar de los nibelungos es el más sombrío y trágico de los poemas épicos de Occidente. Herencia germánica y escandinava de una épica oral de los tiempos de las migraciones bárbaras, constituye una pieza central de la literatura universal, análoga al Poema del Mio Cid o al Cantar de Roldán. Su argumento, cuyas peripecias arrastraban ya más de siete siglos de antigüedad, funciona como una imparable máquina infernal de crimen y venganza hasta la total extinción de una raza, al modo de un sangriento film de gánsteres cuya acción se dilatase a los largo de 25 años.
La gran cantidad de manuscritos que nos han llegado (más de treinta) demuestra que las gestas de Sigfrido, Crimilda, Brunilda y Atila fueron muy populares en su tiempo. Nos han seguido fascinando después, a juzgar por las numerosas recreaciones que se han hecho del texto en todos los ámbitos artísticos hasta nuestra época.