En Estados Unidos, los cuadriláteros de boxeo han sido un espacio donde se ha escenificado la dominación racial y la lucha contra ella. Este es el punto de partida de un relato sensible que recupera las carreras de algunos de los más grandes boxeadores negros de la historia norteamericana. Desde el periodo de la esclavitud hasta el movimiento por los derechos civiles de los años sesenta del siglo XX, pasando por las dos guerras mundiales, la figura del boxeador negro nunca dejó de cristalizar las esperanzas de la población afroamericana, pero también el odio y el deseo de venganza de quienes detentaban el poder y de sus aliados. En las páginas de este libro nos encontramos con numerosos púgiles, como Tom Molineaux, antiguo esclavo que saltó a la fama cuando sus victorias minaron el prestigio racial blanco; Peter Jackson, víctima, como tantos otros boxeadores negros, de la frontera del color que le negó la consagración suprema en el ring; Jack Johnson, primer campeón mundial negro de los pesos pesados en 1908; y Muhammad Ali, «el más grande».Una historia política del boxeo negro es la importante contribución de Chafik Sayari para conocer unos EE.UU. en los que el deporte, la política y el racismo se entrecruzan para pintar un cuadro donde los protagonistas reciben golpes, los devuelven y los esquivan.
El amotinamiento corrió como un reguero de pólvora por los buques de guerra de madera durante la Era de las Revoluciones. Mientras por toda Europa los comuneros asediaban a la nobleza y los trabajadores esclavizados incendiaban las islas-plantación, en los océanos, decenas de miles de marinos de guerra apuntaban sus armas al alcázar y derrocaban el gobierno absoluto de los capitanes. A comienzos de la década de 1800, entre un tercio y la mitad de todos los marineros que prestaban servicio en el Atlántico Norte habían participado en al menos un motín, muchos de ellos en varios, y algunos incluso en navíos de diferentes armadas.En Bandera de sangre, el historiador Niklas Frykman relata con una vibrante prosa, cómo una década de conflictos violentos a bordo dio origen a una forma distinta de radicalidad política que aunaba la cultura igualitaria de las comunidades marítimas del Atlántico Norte con el republicanismo constitucional de la era revolucionaria. El intento de establecer una república marítima radical fracasó, pero la bandera roja que ondeaba en los mástiles de los buques amotinados sobrevivió hasta convertirse en el símbolo más duradero de la lucha de clases, la justicia económica y la libertad republicana hasta nuestros días.
Una novela de amor prohibido en tiempos de agitación política y social, impregnada de un profundo erotismo transgresor.
El cultivo y manufacturación del algodón tuvo inesperadamente un impacto enorme en cómo la mujer era considerada en China: el algodón empoderó su figura. La equivalencia entre la mujer y el algodón adquiere en la obra algo más que un simbolismo de fondo: crea y estructura el núcleo de un intenso drama.
La zona rural donde se ha instalado la pequeña planta transformadora de algodón se convierte en un microcosmos donde toda la China de la época está representada, y la joven protagonista, Fang Biyu, en el símbolo de la mujer china. El algodón como alegoría de la feminidad obedece también al ciclo de la menstruación (un ciclo lunar) que caracteriza a la mujer, ya que la protección sanitaria utilizada por las mujeres chinas durante sus periodos estaba hecha de ese material.
A través de un enfoque autobiográfico y de una estética carnavalesca y trágica al mismo tiempo, Mo Yan aborda la pérdida de la inocencia y el rito del paso a la edad adulta.
Cuba ha sido muchas veces escrita, discutida, reinterpretada. Desde las crónicas coloniales hasta los ensayos más recientes, su historia ha sido contada desde la exaltación patriótica y desde la crítica más aguda. Este libro plantea una síntesis de su compleja trayectoria: desde los pueblos originarios hasta nuestros días, pasando por la colonia azucarera, la república semisoberana y la revolución castrista. Lejos de visiones cerradas, con una escritura clara y documentada, ofrece al lector una herramienta clave para entender por qué Cuba sigue siendo un país atrapado entre su historia y su porvenir, entre la memoria de lo que fue y la incertidumbre de lo que será.
Rafael Rojas es profesor e investigador del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Una de las mayores autoridades en la historia de Cuba.
En las arenas de Gaza está enterrado el Estado de Israel. A estas alturas, nada puede ocultarse. En un acto de resistencia frente a la distorsión y el silencio, Meir Margalit narra lo innombrable desde la herida abierta. No busca ofrecer certezas, sino sostener una verdad frágil en medio del fragor. No adoctrina: interpela, invita a mirar sin vendas, a reconocer que la frontera más peligrosa no está en la tierra disputada, sino en el corazón que la habita. Atrapado en una experiencia angustiante, muestra cómo un pueblo puede extraviarse en su propio reflejo, cómo Hamás y el actual Gobierno de Israel encuentran en este conflicto su justificación mutua. Meir Margalit es un activista por los derechos humanos y político argentino-israelí. Es miembro del Center for Advancement of Peace Initiatives y del Comité Israelí contra la Demolición de casas palestinas. Fue concejal en el Ayuntamiento de Jerusalén por el partido pacifista Meretz. En Catarata ha publicado El eclipse de la sociedad israelí y Jerusalén: la ciudad imposible.
Nacidas en los años ochenta, Mia e Inès pertenecen a la tercera generación de los Belhach. Como su abuela Mathilde, su madre Aicha o su tía Selma, buscan ser libres, cada una a su manera, en el exilio o en la soledad. Deberán hallar su propio lugar, aprender nuevos códigos, afrontar los prejuicios e incluso el racismo. Con «Me llevaré el fuego», Leila Slimani culmina de manera espléndida el tríptico narrativo «El país de los otros», una monumental saga que, a través de las vivencias de sus protagonistas, refleja los cambios, a menudo traumáticos, de la sociedad marroquí. «Vete y no vuelvas. No les hagas caso. Ponte cera en los oídos, átate al mástil y recuerda mis palabras. Esas historias de raíces no son más que una forma de clavarte en el suelo, así que poco importan el pasado, el hogar, los objetos, los recuerdos. Provoca un gran incendio y llévate el fuego.»
En esta obra maestra, publicada en 1923, Jean Cocteau nos muestra, a través de Thomas, su propia experiencia en el París de la Primera Guerra Mundial. Cuando se publicó fue calificada de escandalosa por una sociedad para la que la guerra era un asunto sagrado que debía quedar al margen de cualquier mirada irónica o crítica. Cocteau se disfraza y, por medio de la impostura de su personaje, crea una realidad distinta de la que le tocó vivir. El relato nos va ofreciendo una serie de acontecimientos tan irreales como sorprendentes en los que Thomas, un muchacho de dieciséis años dotado de una especial personalidad, no tiene más remedio que jugar, provocando en los personajes que lo rodean una irresistible confianza y atracción. «Hay gentes que lo poseen todo y no consiguen mostrarlo, ricos tan pobres y nobles tan vulgares que la incredulidad que inspiran acaba por volverlos tímidos y les confiere una actitud sospechosa. En ciertas mujeres las perlas más bellas se tornan falsas. En cambio, en otras, las perlas falsas parecen verdaderas. De igual modo, existen hombres que inspiran una confianza ciega y disfrutan de privilegios a los que no podrían aspirar. Guillaume Thomas pertenecía a esa raza de bienaventurados.»
Este libro proporciona un relato de la obra de Lacan, desde los primeros escritos sobre la psicosis paranoide hasta sus últimos trabajos sobre lo real y el goce excedente. Beistegui muestra que para aproximarse a la vasta obra lacaniana es necesaria una genealogía que saque a la luz el proceso que atravesó su concepto central: el deseo. Siguiendo el método filosófico de Foucault, Beistegui se pregunta cuáles son las transformaciones teóricas y prácticas, los discursos, las instituciones y las relaciones de poder que han configurado nuestra subjetividad y nuestro deseo.
Beistegui establece las conexiones de Lacan con las filosofías de Kant, Marx, Nietzsche y Foucault, así como con la tradición lingüística y el psicoanálisis freudiano, mostrando el modo en que reconfigura, reintegra y trasciende estas influencias, dibujando una figura compleja que, no obstante, queda perfectamente integrada en el marco del pensamiento contemporáneo.
«El cristianismo es la más fina flor del resentimiento» afirmaría Nietzsche. Esa autointoxicaciónpsíquica, sentimiento persistente de odio y desprecio que tiene origen en nuestra impotencia ydebilidad, es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Pero, ¿debemos culpar alcristianismo de ello? En este agudo ensayo, Max Scheler explora esta cuestión ofreciendo unarotunda respuesta: no, el cristianismo está libre de resentimiento. Para desarrollar su tesis, explorará de qué manera emociones como la envidia, la venganza, la maliciao el odio pueden desembocar en resentimiento. Esta falsificación de juicios de valor, generada aldevaluar el valor positivo de lo que deseamos, hace de lo aparentemente bueno algo malo.