A lo largo de más de 200000 años, desde la aparición de los primeros humanos hasta el auge de las megaciudades, este libro explora con gran detalle la historia y las culturas del segundo continente más grande del mundo.
Desde imperios y reinos poderosos e influyentes, como Malí y Benín, pasando por la lucha contra la colonización y la independencia, hasta el lugar de África en el escenario mundial actual.
En esta historia de una revolución fallida, Luciano Canfora desmonta la imagen oficial de Catilina —esa que lo retrata como simple conspirador derrotado— y reconstruye, con agudeza y erudición, el perfil de un líder político cuya memoria fue deliberadamente borrada por los vencedores.
«Catilina. Una revolución fallida» aborda uno de los episodios más turbulentos del final de la República romana. El nombre de Catilina ha pasado a la historia como sinónimo de traición, pero su sombra —como demuestra Canfora— siguió proyectándose sobre Roma mucho después de su muerte. A partir de un riguroso análisis de las fuentes antiguas, especialmente de los discursos de Cicerón y la narración de Salustio, este libro cuestiona la versión oficial de los hechos y devela cómo la supuesta conspiración no fue un episodio aislado, sino el síntoma de una crisis más profunda: la pugna irresuelta entre las élites senatoriales, los sectores populares y las aspiraciones de poder personal que acabarían liquidando la libertas republicana.
Este volumen reúne dos ensayos fundamentales en los que Arendt profundiza en su obra magna, Los orígenes del totalitarismo.
A través del diálogo con pensadores como Montesquieu y Kant, analiza los rasgos distintivos del totalitarismo frente a otras formas de dominación como la tiranía o el despotismo.
Examina el papel del terror, la ideología y el aislamiento del individuo, ofreciendo una reflexión crítica sobre los mecanismos que sustentan los regímenes totalitarios.
La historia del comunismo se lee con mayor precisión como una historia de violencia que como una historia de ideas. El Sr. McMeekin lo demuestra vívidamente recurriendo a un profundo conocimiento sobre una historia de depravación humana que es digna de ser contada. Merece la pena leerlo»ùWall Street Journal«Derrocar al mundo es el tipo de libro que debería estar en la estantería de todo el mundo. Volverás a él una y otra vez»ùAmerican Spectator«Un amplio examen de cómo el concepto de comunismo fue un motor clave de los conflictos del siglo xx, y sigue siendo una fuerza significativa»ùKirkus reviews Cuando la URSS se derrumbó en 1991, el mundo estaba seguro de que el comunismo había muerto. Hoy, tres décadas después, está claro que no. Aunque Rusia ya no sea comunista, la simpatía por sus ideas ha proliferado en todo el planeta.En estas páginas, Sean McMeekin investiga la evolución de este sistema desde el seductor ideal de una sociedad sin clases hasta la doctrina dominante de los regímenes tiránicos.
¿Dónde sino aquí vivirías en primera fila el Mundial de los Dioses? ¿Quién quiere saber todos los secretos de la autopsia de Rasputín? ¿Sabes cuáles fueron las fiestas más delirantes de la historia? ¿Quieres saber por qué el príncipe Guillermo de Gales es el último y más legítimo emperador de Roma? Tu perro es el mejor, eso está claro, pero ¿sabes cuáles son los canes más míticos de la historia?
¡Prepárate un baño de leche egipcio, cálzate tus mejores sandalias espartanas y disponte a viajar al pasado con los mejores guías!
Isaiah Berlin ofrece aquí una lúcida y apasionada defensa de la libertad individual y una crítica demoledora de las doctrinas del determinismo histórico, aquellas que sostienen que la historia y los procesos sociales están predeterminados por leyes inevitables o vastas fuerzas impersonales —las características biológicas, el entorno físico o social, la clase, la nación, el Zeitgeist…—, fuerzas que según algunos se encarnan a veces en hombres como César, Napoleón, Lenin o Hitler. En estas doctrinas, el autor ve un desesperado afán de eludir nuestra pesada carga moral, «una de las grandes coartadas esgrimidas por quienes no pueden o no desean afrontar la realidad de la responsabilidad individual, la existencia de un ámbito limitado, pero real, de libertad humana».
Gengis Kan construyó un imperio terrestre formidable, pero jamás cruzó el mar. Sin embargo, cuando su nieto Kublai Kan conquistó la totalidad de China y fundó la dinastía Yuan, hizo lo que nadie esperaba: lanzó su imperio al océano, creó la armada más poderosa del mundo y transformó China en una potencia marítima global.
Kublai Kan es uno de los personajes más fascinantes de la historia. Llevó a matemáticos islámicos a su corte, donde inventaron la cartografía moderna y aprendieron a medir los astros. Transformó la mayor masa continental del mundo en un imperio unificado y económicamente próspero gracias a la invención del papel moneda. Lanzó una invasión contra Japón, fundó la ciudad de Xanadú e hizo de China el centro político de Asia al convertirla en un imperio marítimo. Sus barcos, de un tamaño y una tecnología que Europa tardaría siglos en igualar, prefiguraron las grandes expediciones de Zheng He en el siglo XV.
Cleopatra VII, la fascinante Reina del Nilo, es una figura legendaria. Pero ¿y si no fue la única? ¿Y si su historia no puede entenderse sin las mujeres que la precedieron? Durante más de un siglo, el Egipto ptolemaico estuvo gobernado por una dinastía de mujeres extraordinarias, todas llamadas Cleopatra.