En este breve pero lúcido y apasionante ensayo, László F. Földényi se refiere al oscuro destierro de Dostoyevski y plantea cómo el gran narrador ruso habría sido capaz de observar con agudeza crítica al filósofo alemán, entonces en la cima de la intelectualidad europea. Al racionalismo de Hegel, sin embargo, Dostoyevski habría preferido el infierno de Siberia porque en él hallaba la salvación por poder apartarse de la historia. 'Dostoyevski estaba convencido de que la humanidad acabaría hundiéndose en la esclavitud definitiva cuando quisiera salvarse a sí misma. El siglo veinte, con sus catástrofes políticas, tecnológicas y ecológicas, le da la razón. No se trata de accidentes sino de las consecuencias ineludibles de la fe en la exclusividad del saber. A partir del momento en que el ser humano se impone el papel de Dios y considera que todo tiene solución, es capaz de sacrificar todo el universo con tal de demostrar que tiene razón.'
En mayo de 1940, el Ejército de Hitler invade Francia y avanza rápidamente, lo que pone en jaque a todos los que huyeron del régimen nazi a partir de 1933 y buscaron asilo al otro lado del Rin. De nuevo tienen que huir, esta vez lejos de Europa. Uwe Wittstock cuenta aquí ese dramático trance de la historia reciente a través de la figura de Varian Fry, un periodista estadounidense que montó en Marsella el llamado Centre Américain de Secours, cuya misión era salvar a los más destacados representantes de la cultura. La ciudad portuaria francesa se convirtió en un hervidero de perseguidos o amenazados, el único punto desde el que escapar, rumbo a América, a través de España, Portugal o el norte de África. Allí acabaron confluyendo personalidades de la talla de Hannah Arendt, Walter Benjamin, Heinrich Mann, Anna Seghers, André Breton, Max Ernst, Alma Mahler, Franz Werfel o Marc Chagall. De todos ellos y otros tantos más habla este apasionante ensayo que narra día a día las angustias y esperanzas de los que lo abandonaban todo para salvar sus vidas.
'Aprende a gobernarte a ti mismo antes de gobernar a otros', dijo el sabio Solón. Pero ¿cómo consigue nadie gobernarse a sí mismo sin saber siquiera en qué consiste ese 'sí mismo'? En estos momentos, cuando estamos asistiendo al fracaso de los sistemas democráticos, el quebrantamiento de todos los pactos de Estado y, por parte de Europa, un nuevo llamamiento a la beligerancia, es tiempo de responder a esa pregunta. Porque sin el debido conocimiento de lo que somos, me temo que no nos será posible elaborar y poner en práctica la ethopolítica que necesitamos si queremos volver a hacer de este planeta un lugar habitable. Con esta convicción es como me propuse recorrer, en estos breviarios, los cinco reinos (ético, político, espiritual, artístico y educativo) en los que se fraguan nuestros mundos y el lenguaje que los sostiene. ¿Será utópico pensar que, mediante una educación senti-mental podamos algún día dejar de ser esa tribu de ratones que, sin percatarse del incendio, siguen a ciegas la flauta que más alto suena?
Alden Pyle es un estadounidense joven e idealista que acaba de llegar a Saigón en plena guerra de independencia de Indochina para trabajar en la llamada Misión de Ayuda Económica norteamericana. Allí entabla amistad con Thomas Fowler, un cínico y curtido corresponsal de guerra británico que mantiene una relación con una joven vietnamita, Phuong, cuya presencia no tarda en despertar el interés del americano. Meses después, cuando Fowler se entere de que Pyle ha sido asesinado, lo recordará con estas palabras: «Nunca he conocido a un hombre que tuviese mejores motivos para los problemas que causaba».
Esta historia comienza el día en que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, durante un verano de vientos impredecibles, repentinas tormentas y volcanes que amenazan con entrar en erupción. La madre acaba de dejar atrás un divorcio difícil y sabe que es hora de encontrarle un nuevo inicio a su vida. Por ahora el plan es: equipaje ligero ―una maleta gris y una verde― y no dejar de moverse hasta que cada cosa por fin caiga en su lugar.
A medida que pasan los días en la isla, crece la curiosidad de la hija por la historia de la Nanna, su bisabuela, que trabajó como excavadora en un yacimiento arqueológico antes de emigrar a las Américas. De los paseos, las lecturas y las conversaciones entre madre e hija surge la pregunta esencial que late en el interior de esta novela: ¿cómo reimaginamos la vida de otro modo?
Un viaje fascinante en busca de la sabiduría que albergan los monasterios benedictinos.
Una mañana de abril de 2017, durante una expedición a los montes Sibilinos –uno de los rincones de los Apeninos más afectados por el devastador terremoto ocurrido un año antes–, el escritor y periodista Paolo Rumiz se topa, en medio de las ruinas, con una estatua de Benito de Nursia señalando un punto entre el cielo y la tierra. Como en una epifanía, la estatua le revela una verdad deslumbrante: la clave de la reconstrucción de Europa tiene que estar en aplicar el ejemplo del santo que salvó al continente tras la caída del Imperio romano.
Una épica historia de amor imposible y dignidad personal durante los años convulsos de la Revolución rusa
Durante los años convulsos de la Revolución rusa, Yuri Zhivago, médico y poeta, lucha por preservar su dignidad mientras el mundo se desmorona a su alrededor. Casado con Tonia, pero profundamente enamorado de Lara, vive dividido entre el deber y el deseo, entre la lealtad y la aspiración de mantenerse fiel a sí mismo. Su historia, marcada por la guerra y por la pasión que lo empuja hacia Lara, transcurre entre Moscú y el frente, en hospitales de campaña, en trenes que atraviesan la vasta estepa rusa, en la soledad de los bosques de Varíkino.
Aquí, Diego Fusaro reprocha amargamente a la izquierda progresista posmoderna y neoliberal, ampliamente mayoritaria hoy entre las izquierdas, que tras abandonar a
Marx, a Gramsci y a los trabajadores, dé cobertura y amparo al capitalismo global, que ya no ve como su principal enemigo.
En efecto, hoy esa izquierda ya no tiene como objetivo la lucha contra el capital y la defensa de los de abajo, sino que, sumisamente, se somete a él, dividiendo a la
clase a través de políticas identitarias y convirtiéndose de facto en la guardiana protectora del capitalismo realmente existente, escondido tras la máscara de la lucha
por el progreso y la conquista de derechos de minorías, combate que la vieja izquierda llevaba a cabo en una lucha global contra el patriarcado y el capital.