Pelea de gallos narra desde diferentes voces el hogar, ese espacio que construye –o destruye– a las personas, aborda los vínculos familiares y sus códigos secretos, las relaciones de poder, el afecto, los silencios, la solidaridad, el abuso... Es decir, todos los horrores y maravillas que se encierran entre las cuatro paredes de una casa: el espanto y la gloria de nuestras vidas cotidianas.
Todos podemos ser el demonio del otro. Todos podemos ser el sacrificio humano de ese otro. María Fernanda Ampuero, una de las voces imprescindibles de la literatura latinoamericana actual, nos empuja magistralmente a un universo húmedo, podrido y hostil donde la violencia marca la narrativa de nuestras vidas. En ese mundo se yergue una bestia de muchas cabezas que aterroriza y muerde a los débiles, a los marginales, a los sacrificables en aras del silencio, de la desigualdad, del odio, del abuso, de la muerte.
Así, cada historia es un grito que contempla a las víctimas de estos sacrificios humanos que permanecen cada día en los altares de aquellos que los celebran, los ocultan o miran hacia otro lado.
En el paisaje de la amistad y del amor, ¿cómo construimos cada día el puente que une las islas que somos? Entregados a la vida, los protagonistas de estos cuentos inventan las fronteras de sus vínculos, los celebran, los traicionan, los anticipan, los confrontan. Siempre en tránsito, viajan hacia lo nuevo con asombro, hacia ese instante cuando esperábamos risas al sol y nos heló la sombra. En estos relatos, ¿qué es agua dulce y qué agua salada? En Un nombre para tu isla, Katya Adaui, con humor y piedad, y un oído iluminado para los diálogos y la trama, recoge la intimidad de los afectos que nos sostienen, así como el malentendido rabioso que los devasta.
Salvados por sus hijos, náufragos de sus padres, los protagonistas de estos cuentos se zambullen en las profundidades de los vínculos esenciales. Las casas, el mar, el campo son encierro y escape; el espacio donde las generaciones se alimentan, sueñan, procrean.
Con trazo lírico, despojado e irónico, Katya Adaui ensaya su teoría de la paternidad: un mapa opaco en el que los seres humanos rastrean con fuerza e inteligencia cómo sobrevivir a la crianza. Pudorosos ante lo íntimo, apaciguados con los parecidos, enervados por lo familiar, esquivan los golpes, afrontan los abandonos y buscan cualquier prueba de ternura y felicidad para redimirlos. Porque en Geografía de la oscuridad son los hijos y las hijas quienes conocen la verdad de ese disfraz al que llamamos padre.
¿Terminará el ser humano adorando a las máquinas? ¿Tendrán las maquinas derechos? ¿Cómo se de el paisaje interior de las personas ante la mutación del paisaje exterior? En La vía del futuro Edmundo Paz Soldán, una de las referencias ineludibles de la actual literatura latinoamericana, explora las perturbadoras y laberínticas rela iones del ser humano con la inteligencia artificial: todo un vide insólito que abre las puertas de lo posible a un futuro que ya está aquí.
Así, a través de una Iglesia cuya divinidad es la Inteligencia Artificial, comunidades de trabajo dirigidas por un holograma, avistamientos de ovnis, androides de compañía, astronautas sin memoria y drogas que te transportan a otra dimensión, Paz Soldán ente este mundo inquietante poblado de preguntas en ocho cuentos independientes pero relacionados entre sí, como planetas de una misma galaxia.
Relatos del escritor peruano Fernando Iwasaki, considerado actualmente uno de los escritores más interesantes y consolidados de la literatura en castellano.
"A principios de los noventa y recién cumplidos los treinta, escribí estos relatos que entonces me parecieron eróticos. No obstante, ahora que tengo cuarentaitantos he descubierto que sólo eran literatura fantástica. Por eso "Helarte de amar" no es una colección de cuentos eróticos, sino un hatajo de disparates sexuales. Un libro de ciencia-fricción".
Un niño que descubre fascinado que el hermano mayor de uno de sus amigos es un asesino; un padre que obliga a su hijo a acompañarlo a vender droga; una adolescente que trabaja clasificando restos de seres humanos en una fosa común en los Balcanes; un maestro de escuela enviado a las minas bolivianas que aprende que tiene por vecino a un minero violento; un estudiante latinoamericano en una universidad del Sur de los Estados Unidos, enamorado de Billie Ruth, una chica perturbadoramente desprejuiciada.
La lectura de este libro, Desencuentros, es un auténtico tesoro –tanto para los que conocen la obra de Edmundo Paz Soldán, como para aquellos que lleguen de nuevas– porque reúne sus dos primeros libros, Las máscaras de la nada (1990) y Desapariciones (1994), que supusieron la presentación formal e impresionante de quien con el tiempo se convertirá en uno de los grandes narradores en español. Sus cuentos breves y llenos de sorpresas son protagonizados por personajes extraños de sí mismos, atormentados y solitarios; seres diseminados por la geografía de Bolivia y América, y de ahí a Europa y el resto del mundo. Es un libro que explora con ironía y humor negro la realidad cotidiana para revelarnos un mundo de misterios, perplejidades y paradojas. Es un libro fascinante sobre las obsesiones, los fantasmas, la ternura y el amor. Es Paz Soldán.
La naturaleza ya no es lo que era: intervenida por los humanos, desestabilizada por el cambio climático, da lugar a frutos insólitos, Los animales y plantas a veces son fantasmas recuperados por la tecnología, otras suponen una amenaza en simbiosis con la inteligencia artificial, Esta dramática transformación nos ha vuelto seres extraños en nuestro planeta, Y en este nuevo edén surgen peces monstruosos desde las profundidades abisales, árboles estranguladores desde lo más recóndito de la selva y animales que evolucionan de mutación en mutación. Todo lo que nos rodea parece estar amenazado por la extinción, al mismo tiempo que la vida se las ingenia para subsistir. Un mundo marcado por la mutación como regla, un mundo nuevo, El comienzo del paraíso.