Scarlett Vandermeer combina sus estudios en Stanford con una carrera como saltadora de trampolín e intenta no llamar la atención mientras se concentra en ingresar en la facultad de medicina y en recuperarse de la lesión que casi acaba con su carrera. No tiene tiempo para relaciones, o al menos eso se dice a sí misma.
Lukas Blomqvist, campeón del mundo de natación, se nutre de la disciplina. Así es como gana medallas de oro y bate records: concentración total en cada brazada. En apariencia, Lukas y Scarlett no tienen nada en común. Hasta que un secreto bien guardado sale a la luz y todo cambia.
Haz que tu cerebro trabaje a tu favor, no en tu contra.
Nuestro cerebro hace todo lo posible por ayudarnos, pero a veces puede comportarse como un verdadero imbécil. Se empeña en atraparnos: inicia una discusión estéril o nos convierte en adictos o nos encierra en nosotros mismos. Y da igual si le pedimos que deje de hacerlo, parece que tenga voluntad propia…
Pues bien, para eso está este libro.
Desde las trincheras ensangrentadas de Ypres hasta los campos de refugiados
en Salónica, pasando por los hospitales desbordados de Galitzia
y las aldeas africanas arrasadas por la guerra, Caminos de Desgracia es un
mosaico humano tejido con sacricio, resiliencia y dilemas morales que
resuenan más allá del campo de batalla.
Una historia coral donde la esperanza se convierte en resistencia, y
donde el amor y la compasión se alzan como los últimos refugios frente
a la devastación. Una novela que no solo retrata con crudeza la Gran
Guerra, sino que también invita a reexionar sobre aquello que nos
permite seguir siendo humanos cuando todo parece perdido.