En este atractivo ensayo, Alicia Dorey nos invita a celebrar todas las formas de ebriedad como medio de autoconocimiento. Porque es innegable que existe en nosotros un misterioso magnetismo por los alcoholes, que brindan a los viajes la posibilidad de convertirse en aventura, que dan al cuerpo y al amor una divina aureola y al tiempo una dimensión más profunda.
A partir de su experiencia como especialista en vinos de un destacado diario nacional, la autora reflexiona con humor y desenfado sobre ese símbolo del «arte de vivir», sobre esa fuente inagotable de historias, sobre ese espejo de nuestra sociedad que, sin duda, es la ebriedad. Una estimulante y seductora reflexión sobre el mundo del vino y sus placeres.
De la amistad al amor no hay solo un paso. Hay muros y barreras que debemos estar dispuestos a derribar o a dejar caer.
Emily tiene un pasado que le gustaría olvidar y miedos de los que no le ha hablado a nadie. A lo largo de los años, ha ido creando una barrera para protegerse de aquello que le hizo daño, pero sus fantasmas no dejan de perseguirla, reabriendo heridas y creando nuevas grietas.
Sin embargo, Jake es divertido, carismático y siempre está ahí para Emily, y ella no puede evitar que su corazón se desborde cada vez que se acercan más de lo debido.
¿Conseguirá Jake derribar sus muros por completo? ¿Podrá Emily superar su pasado o se encerrará aún más para no volver a ser herida?
Emma Woodhouse es la joven más influyente del apacible pueblo de Highbury, donde vive con su padre. Por su condición de rica
heredera, está firmemente decidida a no casarse nunca, aunque se divierte ejerciendo de casamentera entre su círculo de amigos y conocidos. Esa afición provoca una serie de malentendidos y situaciones embarazosas que convierten esta obra en un excelente retrato de la Inglaterra rural del siglo XIX, así como en una divertida comedia de enredo amoroso que, dos siglos después de su aparición, sigue deleitando a los lectores.