La filosofía, afirmó Sócrates, es el arte de morir El entierro, con sus rituales, es la práctica cultural-simbólica documentada más antigua: todos los humanos han desarrollado técnicas para cuidar y relacionarse con los muertos. La premisa de Hans Ruin en esta obra es que podemos explorar nuestras vidas con los muertos como un a priori existencial transcultural del que emergen las formas básicas de la conciencia histórica. El cuidado de los muertos no solo es el manejo simbólico de los restos mortales, también apunta a un espacio político en el que el vínculo entre los muertos y los vivos mantiene unidas a las sociedades. No existe un ámbito social totalmente ajeno al compartido con los muertos. Aprender a vivir es aprender a habitar en este espacio de forma responsable.
Durante los primeros meses de vida, el bebé aprende a través de los sentidos, por eso es tan importante hablarle y cantarle para desarrollar el sentido del oído, o acariciarle y abrazarle para trabajar el tacto. Su sentido de la vista al nacer tiene tan solo un 5% de la capacidad de un adulto, por lo que es muy aconsejable la estimulación visual temprana a través de libros y fichas de figuras de alto contraste en blanco y negro.
Cuando el bebé cumple un año, su capacidad visual ha mejorado mucho. Ya no se limita a las figuras en alto contraste en blanco y negro y color, sino que incorpora la percepción del volumen tridimensional. En esta etapa hay que ofrecerle libros y fichas con imágenes mucho más definidas, que reflejen la realidad con más exactitud y que le inciten a señalar y nombrar, ampliando sus conocimientos y su vocabulario.