Grandes viajeros y entusiastas de la naturaleza, Hokusai e Hiroshige revolucionaron el grabado japonés a partir de finales del siglo xviii, llevando el paisajismo a su apogeo. A través de las estaciones, estos artistas y sus sucesores rinden homenaje a una naturaleza deslumbrante y eterna que se encuentra en el corazón del pensamiento y la cultura japoneses, y nos invitan a redescubrir la belleza sencilla del cerezo en flor, a saborear la frescura de una tarde de otoño, a contemplar las primeras nieves inmaculadas, a dejarse sorprender por el ligero vuelo de un pájaro... en suma, a «vivir el momento presente». Inserto en un bonito cofre, este volumen en forma de acordeón, a modo de antiguo libro japonés, reúne una antología de los grabados más famosos de los grandes paisajistas, desde la época de Hokusai hasta la de Hasui, y acompañados por un opúsculo explicativo.
Se suponía que este compromiso era falso... Y, sin embargo, aquí estoy, volviéndome loca por mi prometido de mentira.
Beau Eaton es el príncipe del pueblo, un héroe militar tan atractivo como atormentado.
Yo, en cambio, soy la camarera invisible, la chica tímida con el apellido equivocado.
Él tiene treinta y cinco años y es pura masculinidad. Yo tengo veintidós... y sigo siendo virgen.
Ah, y también es mi prometido. O mejor dicho, mi prometido de mentira.
Todo ha empezado con una apuesta. Él no se cree que la gente me juzgue por mi apellido, así que me ha ofrecido el suyo para demostrar que tiene razón.
Los dos salimos ganando con ese trato: él consigue que su familia le deje respirar y yo me quito de encima el estigma de la mía mientras ahorro lo suficiente para largarme de este pueblo.
Según él, lo único que tengo que hacer es ponerme su anillo, seguirle el juego y actuar como si no pudiera quitarle las manos de encima cuando hay gente delante.
Pero lo que pasa entre nosotros en la intimidad está empezando a borrar todos los límites que creíamos tener claros.
Lo que ocurre a puerta cerrada ya no parece fingido, sino real. Muy real.